Calles empedradas. Fernando Rebollo

CALLES EMPEDRADAS 

              
Tamboriles y calles empedradas, casas blancas, macetas en las ventanas, en aquel balcón una linda muchacha, pero no era ella. 
Tabernas y aguardientes, fandangos y plateando los tejados la luna, Andévalo. Encinares, terrazas y cortas de brillos metálicos y sobre las aguas rojas de las minas la luna no puede verse la cara. 
Terminó la noche, ríos arriba hasta la sierra, castillos de Aroche, de 
Cortegana y de Aracena y tú no estabas, subió el ave hasta casi el techo azul del cielo y no pudo divisarte, Encinasola y solos en el mundo estaban, el ave y aquel loco. 
Vuela, vuela el ave, pequeñas fuentes, Río Ardila, Río Frío, castaños y quejigos, quejidos del loco, un grito lastimero de soledad. 
Eucaliptos y flores de jara y romero, erika andevalensis y entre el brezo de        las minas los jabalíes, colmillos afilados y hocicos hurgando entre la 
tierra, vuela el ave de nuevo al Norte. Castaños del Robledo, robles, 
paisajes verdes de Linares de la Sierra y allá la peña de Arias Montano y al 
fondo, allá abajo cerrando los ojos para no encandilarse el loco busca el 
mar confundido entre la bruma.  
              
"Desde Aracena hasta Fuenteheridos 
voy soñando dormir contigo."  

              
Y el loco sueña y el ave vuela, Cumbres y de nuevo al sur, botos camperos, 
sombreros y el Odiel que hacia Huelva camina. 
Tierra en calma, trigos, fresas y algunos olivos, viñas al Este, vinos y el 
loco se emborracha, mira la garzas reflejadas en las marismas, las espátulas 
y miles de aves cerca de una ermita blanca. 
Playas del Guadalquivir, un burro y otro loco, y otro loco más mirando por 
la ventana de aquel convento un nuevo mundo. Fray Marchena está convencido y las naves zarpan, y el loco y el ave se apuntan, esperadnos comandante esperadnos. Punta Umbría a un lado y otras playas, el ave pierde la estela de los barcos y vuelve a tierra, playas de arena fina, y el loco nada hasta la orilla, suerte comandante, y de vuelta de los barcos en las playas de Isla besos y abrazos, vino verde y calor. 

Y a pesar de que la pasión todo lo enreda, no era ella la simpar María,  Guadiana arriba, a un lado Portugal a otro España, y al Oeste Huelva.  Conquero pero desde aquel mirador no la halla. Tras el loco pinos y Paco  Isidro que canta, Parque Moret. 
Tres cosa tiene mi Huelva 
que no las tiene Madrid 
la Rábida, Punta Umbría 
y ver los barcos venir 
al amanecer del día. 
Vuela el ave y camina el loco en busca de ella, mientras por el horizonte ya 
de anochecida, como si de la luna se tratase al oeste de Castilleja sale 
Sevilla.
 
              
Nota: 
Erika andevalensis: Planta autóctona de Huelva, denominada brezo de las 
minas por darse en los lugares donde se concentran masas minerales. 
              
Un cordial saludo.  Fernando Rebollo

¿Cuántos Quijotes somos? Alberto Suárez


¿Cuantos quijotes somos?
¿Y cuantos andaluces?
y ante las multinacionales,
con lanza y bacina,
o turbante y cimitarra,
plantemos cara y luchemos.

Andaluces, levantaos!
de la diáspora o la casa,
que no se diga,
que como a Boabdil,
no supimos defender
nuestra unión y nuestra casa
y si de rascarse el bolsillo se trata,
acordaos
cuantos buenos momentos gratis,
cuantas palabras regaladas,
ACV somos todos
y AERED nuestra casa
y Andalucía nuestra madre
que de eso es lo que se trata.

 
La noche era clara y la luna llena,
y al fondo la Giralda, iluminada,
hacia guardia sevillana a los cofrades.
Y hasta los naranjos
que con el frio se habían retraído,
esa noche explotaron,
e inundaban la calleja, aromas de azahar.
Y en un balcón, que una simple casualidad nos había llevado,
entre caña y lomo
y media y fino, los tambores se acercaron.

Una moza, que al lado, tapeaba también,
salió al balcón y con un por favor,
se situó en la reja
y en esa noche sevillana,
la música paró y calló la gente,
y en el silencio de una noche de locura,
se elevó una saeta,
que enroscándose en la Giralda,
descendió para abanicar los rostros de la gente,
que en la calle, serios, miraban,
y entre oros y sedas
y velas y brocados
se elevaba y subía y bajaba,
 y se hacia sentimiento.

Y Sevilla fue eso,
un paso, una saeta,
una gente, un sentimiento,
una luna, una Giralda,
unos naranjos y un silencio.
Y la emoción contenida, de tanto sentimiento,
de tantos momentos y tantos años sintiendo,
se desbordó como un torrente,
y Sevilla me bautizó,
con agua de sentimientos,
y entre lágrimas,
la saeta subía y bajaba,
y navegaba entre el silencio.
Y a una abuelilla,
de ojos oscuros y moño recoleto,
y galas de domingo,
y silencio reverendo,
le pregunté, mas tarde, quién era,
y me dijo: el Baratillo y la Caridad siguiendo.


Y en esa noche sevillana,
de locura y estruendo,
por fin fui andaluz
y sevillano de nacimiento,
una saeta me bautizó,
y me arropó un silencio,
y mis padrinos fueron,
la Giralda y el sentimiento,
y el azahar me honró
y la luna fue su compañero,
y lloré como un niño,
lloré como no lo hacia,
desde hacia muchísimo tiempo.



¿Cuántos Quijotes somos? ALBERTO SUÁREZ.

¿Cuántos Quijotes somos? Alberto Suárez


¿Cuantos quijotes somos?
¿Y cuantos andaluces?
y ante las multinacionales,
con lanza y bacina,
o turbante y cimitarra,
plantemos cara y luchemos.

Andaluces, levantaos!
de la diáspora o la casa,
que no se diga,
que como a Boabdil,
no supimos defender
nuestra unión y nuestra casa
y si de rascarse el bolsillo se trata,
acordaos
cuantos buenos momentos gratis,
cuantas palabras regaladas,
ACV somos todos
y AERED nuestra casa
y Andalucía nuestra madre
que de eso es lo que se trata.

 
La noche era clara y la luna llena,
y al fondo la Giralda, iluminada,
hacia guardia sevillana a los cofrades.
Y hasta los naranjos
que con el frio se habían retraído,
esa noche explotaron,
e inundaban la calleja, aromas de azahar.
Y en un balcón, que una simple casualidad nos había llevado,
entre caña y lomo
y media y fino, los tambores se acercaron.

Una moza, que al lado, tapeaba también,
salió al balcón y con un por favor,
se situó en la reja
y en esa noche sevillana,
la música paró y calló la gente,
y en el silencio de una noche de locura,
se elevó una saeta,
que enroscándose en la Giralda,
descendió para abanicar los rostros de la gente,
que en la calle, serios, miraban,
y entre oros y sedas
y velas y brocados
se elevaba y subía y bajaba,
 y se hacia sentimiento.

Y Sevilla fue eso,
un paso, una saeta,
una gente, un sentimiento,
una luna, una Giralda,
unos naranjos y un silencio.
Y la emoción contenida, de tanto sentimiento,
de tantos momentos y tantos años sintiendo,
se desbordó como un torrente,
y Sevilla me bautizó,
con agua de sentimientos,
y entre lágrimas,
la saeta subía y bajaba,
y navegaba entre el silencio.
Y a una abuelilla,
de ojos oscuros y moño recoleto,
y galas de domingo,
y silencio reverendo,
le pregunté, mas tarde, quién era,
y me dijo: el Baratillo y la Caridad siguiendo.


Y en esa noche sevillana,
de locura y estruendo,
por fin fui andaluz
y sevillano de nacimiento,
una saeta me bautizó,
y me arropó un silencio,
y mis padrinos fueron,
la Giralda y el sentimiento,
y el azahar me honró
y la luna fue su compañero,
y lloré como un niño,
lloré como no lo hacia,
desde hacia muchísimo tiempo.



¿Cuántos Quijotes somos? ALBERTO SUÁREZ.

¿Cuántos Quijotes somos? Alberto Suárez


¿Cuantos quijotes somos?
¿Y cuantos andaluces?
y ante las multinacionales,
con lanza y bacina,
o turbante y cimitarra,
plantemos cara y luchemos.

Andaluces, levantaos!
de la diáspora o la casa,
que no se diga,
que como a Boabdil,
no supimos defender
nuestra unión y nuestra casa
y si de rascarse el bolsillo se trata,
acordaos
cuantos buenos momentos gratis,
cuantas palabras regaladas,
ACV somos todos
y AERED nuestra casa
y Andalucía nuestra madre
que de eso es lo que se trata.

 
La noche era clara y la luna llena,
y al fondo la Giralda, iluminada,
hacia guardia sevillana a los cofrades.
Y hasta los naranjos
que con el frio se habían retraído,
esa noche explotaron,
e inundaban la calleja, aromas de azahar.
Y en un balcón, que una simple casualidad nos había llevado,
entre caña y lomo
y media y fino, los tambores se acercaron.

Una moza, que al lado, tapeaba también,
salió al balcón y con un por favor,
se situó en la reja
y en esa noche sevillana,
la música paró y calló la gente,
y en el silencio de una noche de locura,
se elevó una saeta,
que enroscándose en la Giralda,
descendió para abanicar los rostros de la gente,
que en la calle, serios, miraban,
y entre oros y sedas
y velas y brocados
se elevaba y subía y bajaba,
 y se hacia sentimiento.

Y Sevilla fue eso,
un paso, una saeta,
una gente, un sentimiento,
una luna, una Giralda,
unos naranjos y un silencio.
Y la emoción contenida, de tanto sentimiento,
de tantos momentos y tantos años sintiendo,
se desbordó como un torrente,
y Sevilla me bautizó,
con agua de sentimientos,
y entre lágrimas,
la saeta subía y bajaba,
y navegaba entre el silencio.
Y a una abuelilla,
de ojos oscuros y moño recoleto,
y galas de domingo,
y silencio reverendo,
le pregunté, mas tarde, quién era,
y me dijo: el Baratillo y la Caridad siguiendo.


Y en esa noche sevillana,
de locura y estruendo,
por fin fui andaluz
y sevillano de nacimiento,
una saeta me bautizó,
y me arropó un silencio,
y mis padrinos fueron,
la Giralda y el sentimiento,
y el azahar me honró
y la luna fue su compañero,
y lloré como un niño,
lloré como no lo hacia,
desde hacia muchísimo tiempo.



¿Cuántos Quijotes somos? ALBERTO SUÁREZ.

El Alazán


Y mientras el alazán del guarda caracoleaba entre las cuadrillas que varean los olivos, se oye a lo lejos el pitido del tren, que atravesando el mar de olivares, rompe con cuchillas de hierro la ancestral tierra.
El veor levanta cansino la cabeza y por un momento se olvida de las cuadrillas y recuerda el viaje que de novios hizo, hace mucho tiempo...demasiado...
El tren pasa rugiendo y por un momento, los campos callan, reconociendo tal vez, su sumisión al monstruo de blanco y plata que como una exhalación, corta las suaves ondulaciones del olivar
Y el campo quedó en silencio
y los pájaros volaron moviendo raudos las alas
y las jaras se agitaron
y el sol tibio del invierno, pareció que no calentaba
Y como visto y no visto, en una de las ventanillas, se apreció la imagen fugaz de dos mujeres que saludaban...
Eran Carmelilla y Agustina, que huyendo de la "vará" iban rumbo a Granada
En esas estaban, cuando sin apenas darse cuenta y con muchas ceremonias, el revisor dio paso a un señor un tanto extraño, como raro, como salido de un cuento de aquellos que Julia la maestra para el fin de las clases organizaba
-A las buenas ! - exclamó-
-A la paz de Dios -dijo la Agustina- que pa eso era más mirada
La Carmelilla, que era más descarada, se le quedó mirando como diciendo: este señor me suena...
-¿ Van Uds. a Granada ? preguntó
-Pues sí señor, vamos las dos pá Granada
-Ah bién, yó también voy a Granada
-¿Es de por aquí? preguntó la Carmelilla, que era una descarada
-Bueno, por así decirlo, yo siempre he sido de Granada
-¿ Y como se come eso ?
- Verán Uds., hace ya mucho tiempo atrás, conocí bien la Al-Hanbra, e incluso viví algún tiempo por allí
- Será en el Albaicín, en la Alhambra ahora no vive nadie, salvo los Reyes, claro, cuando se dignan venir - dijo la Agustina que ya se iba mosqueando con tanta intriga-
- Claro, es que hace mucho tiempo...
- Pos nosotras somos de Yében y esta es la Carmela y yo soy la Agustina
- Encantado, señoras, es un placer viajar con tan bellas y hermosas damas !
- Y Ud. como se llama ?
- Mi nombre es Muley Boabdil ó Mohamed XII ó el Zogoibi, como vos prefiráis

El Alazán de Muley Boabdil,


Y mientras el alazán del guarda caracoleaba entre las cuadrillas que varean los olivos, se oye a lo lejos el pitido del tren, que atravesando el mar de olivares, rompe con cuchillas de hierro la ancestral tierra.
El veor levanta cansino la cabeza y por un momento se olvida de las cuadrillas y recuerda el viaje que de novios hizo, hace mucho tiempo...demasiado...
El tren pasa rugiendo y por un momento, los campos callan, reconociendo tal vez, su sumisión al monstruo de blanco y plata que como una exhalación, corta las suaves ondulaciones del olivar
Y el campo quedó en silencio
y los pájaros volaron moviendo raudos las alas
y las jaras se agitaron
y el sol tibio del invierno, pareció que no calentaba
Y como visto y no visto, en una de las ventanillas, se apreció la imagen fugaz de dos mujeres que saludaban...
Eran Carmelilla y Agustina, que huyendo de la "vará" iban rumbo a Granada
En esas estaban, cuando sin apenas darse cuenta y con muchas ceremonias, el revisor dio paso a un señor un tanto extraño, como raro, como salido de un cuento de aquellos que Julia la maestra para el fin de las clases organizaba
-A las buenas ! - exclamó-
-A la paz de Dios -dijo la Agustina- que pa eso era más mirada
La Carmelilla, que era más descarada, se le quedó mirando como diciendo: este señor me suena...
-¿Van Uds. a Granada? preguntó
-Pues sí señor, vamos las dos pá Granada
-Ah bién, yó también voy a Granada
-¿Es de por aquí? preguntó la Carmelilla, que era una descarada
-Bueno, por así decirlo, yo siempre he sido de Granada
-¿ Y como se come eso ?
- Verán Uds., hace ya mucho tiempo atrás, conocí bien la Al-Hanbra, e incluso viví algún tiempo por allí
- Será en el Albaicín, en la Alhambra ahora no vive nadie, salvo los Reyes, claro, cuando se dignan venir - dijo la Agustina que ya se iba mosqueando con tanta intriga-
- Claro, es que hace mucho tiempo...
- Pos nosotras somos de Yében y esta es la Carmela y yo soy la Agustina
- Encantado, señoras, es un placer viajar con tan bellas y hermosas damas !
- Y Ud. como se llama ?
- Mi nombre es Muley Boabdil ó Mohamed XII ó el Zogoibi, como vos prefiráis

El Alazán de Muley Boabdil,


Y mientras el alazán del guarda caracoleaba entre las cuadrillas que varean los olivos, se oye a lo lejos el pitido del tren, que atravesando el mar de olivares, rompe con cuchillas de hierro la ancestral tierra.
El veor levanta cansino la cabeza y por un momento se olvida de las cuadrillas y recuerda el viaje que de novios hizo, hace mucho tiempo...demasiado...
El tren pasa rugiendo y por un momento, los campos callan, reconociendo tal vez, su sumisión al monstruo de blanco y plata que como una exhalación, corta las suaves ondulaciones del olivar
Y el campo quedó en silencio
y los pájaros volaron moviendo raudos las alas
y las jaras se agitaron
y el sol tibio del invierno, pareció que no calentaba
Y como visto y no visto, en una de las ventanillas, se apreció la imagen fugaz de dos mujeres que saludaban...
Eran Carmelilla y Agustina, que huyendo de la "vará" iban rumbo a Granada
En esas estaban, cuando sin apenas darse cuenta y con muchas ceremonias, el revisor dio paso a un señor un tanto extraño, como raro, como salido de un cuento de aquellos que Julia la maestra para el fin de las clases organizaba
-A las buenas ! - exclamó-
-A la paz de Dios -dijo la Agustina- que pa eso era más mirada
La Carmelilla, que era más descarada, se le quedó mirando como diciendo: este señor me suena...
-¿Van Uds. a Granada? preguntó
-Pues sí señor, vamos las dos pá Granada
-Ah bién, yó también voy a Granada
-¿Es de por aquí? preguntó la Carmelilla, que era una descarada
-Bueno, por así decirlo, yo siempre he sido de Granada
-¿ Y como se come eso ?
- Verán Uds., hace ya mucho tiempo atrás, conocí bien la Al-Hanbra, e incluso viví algún tiempo por allí
- Será en el Albaicín, en la Alhambra ahora no vive nadie, salvo los Reyes, claro, cuando se dignan venir - dijo la Agustina que ya se iba mosqueando con tanta intriga-
- Claro, es que hace mucho tiempo...
- Pos nosotras somos de Yében y esta es la Carmela y yo soy la Agustina
- Encantado, señoras, es un placer viajar con tan bellas y hermosas damas !
- Y Ud. como se llama ?
- Mi nombre es Muley Boabdil ó Mohamed XII ó el Zogoibi, como vos prefiráis

El Alazán de Muley Boabdil,


Y mientras el alazán del guarda caracoleaba entre las cuadrillas que varean los olivos, se oye a lo lejos el pitido del tren, que atravesando el mar de olivares, rompe con cuchillas de hierro la ancestral tierra.
El veor levanta cansino la cabeza y por un momento se olvida de las cuadrillas y recuerda el viaje que de novios hizo, hace mucho tiempo...demasiado...
El tren pasa rugiendo y por un momento, los campos callan, reconociendo tal vez, su sumisión al monstruo de blanco y plata que como una exhalación, corta las suaves ondulaciones del olivar
Y el campo quedó en silencio
y los pájaros volaron moviendo raudos las alas
y las jaras se agitaron
y el sol tibio del invierno, pareció que no calentaba
Y como visto y no visto, en una de las ventanillas, se apreció la imagen fugaz de dos mujeres que saludaban...
Eran Carmelilla y Agustina, que huyendo de la "vará" iban rumbo a Granada
En esas estaban, cuando sin apenas darse cuenta y con muchas ceremonias, el revisor dio paso a un señor un tanto extraño, como raro, como salido de un cuento de aquellos que Julia la maestra para el fin de las clases organizaba
-A las buenas ! - exclamó-
-A la paz de Dios -dijo la Agustina- que pa eso era más mirada
La Carmelilla, que era más descarada, se le quedó mirando como diciendo: este señor me suena...
-¿Van Uds. a Granada? preguntó
-Pues sí señor, vamos las dos pá Granada
-Ah bién, yó también voy a Granada
-¿Es de por aquí? preguntó la Carmelilla, que era una descarada
-Bueno, por así decirlo, yo siempre he sido de Granada
-¿ Y como se come eso ?
- Verán Uds., hace ya mucho tiempo atrás, conocí bien la Al-Hanbra, e incluso viví algún tiempo por allí
- Será en el Albaicín, en la Alhambra ahora no vive nadie, salvo los Reyes, claro, cuando se dignan venir - dijo la Agustina que ya se iba mosqueando con tanta intriga-
- Claro, es que hace mucho tiempo...
- Pos nosotras somos de Yében y esta es la Carmela y yo soy la Agustina
- Encantado, señoras, es un placer viajar con tan bellas y hermosas damas !
- Y Ud. como se llama ?
- Mi nombre es Muley Boabdil ó Mohamed XII ó el Zogoibi, como vos prefiráis

El Alazán de Muley Boabdil,


Y mientras el alazán del guarda caracoleaba entre las cuadrillas que varean los olivos, se oye a lo lejos el pitido del tren, que atravesando el mar de olivares, rompe con cuchillas de hierro la ancestral tierra.
El veor levanta cansino la cabeza y por un momento se olvida de las cuadrillas y recuerda el viaje que de novios hizo, hace mucho tiempo...demasiado...
El tren pasa rugiendo y por un momento, los campos callan, reconociendo tal vez, su sumisión al monstruo de blanco y plata que como una exhalación, corta las suaves ondulaciones del olivar
Y el campo quedó en silencio
y los pájaros volaron moviendo raudos las alas
y las jaras se agitaron
y el sol tibio del invierno, pareció que no calentaba
Y como visto y no visto, en una de las ventanillas, se apreció la imagen fugaz de dos mujeres que saludaban...
Eran Carmelilla y Agustina, que huyendo de la "vará" iban rumbo a Granada
En esas estaban, cuando sin apenas darse cuenta y con muchas ceremonias, el revisor dio paso a un señor un tanto extraño, como raro, como salido de un cuento de aquellos que Julia la maestra para el fin de las clases organizaba
-A las buenas ! - exclamó-
-A la paz de Dios -dijo la Agustina- que pa eso era más mirada
La Carmelilla, que era más descarada, se le quedó mirando como diciendo: este señor me suena...
-¿Van Uds. a Granada? preguntó
-Pues sí señor, vamos las dos pá Granada
-Ah bién, yó también voy a Granada
-¿Es de por aquí? preguntó la Carmelilla, que era una descarada
-Bueno, por así decirlo, yo siempre he sido de Granada
-¿ Y como se come eso ?
- Verán Uds., hace ya mucho tiempo atrás, conocí bien la Al-Hanbra, e incluso viví algún tiempo por allí
- Será en el Albaicín, en la Alhambra ahora no vive nadie, salvo los Reyes, claro, cuando se dignan venir - dijo la Agustina que ya se iba mosqueando con tanta intriga-
- Claro, es que hace mucho tiempo...
- Pos nosotras somos de Yében y esta es la Carmela y yo soy la Agustina
- Encantado, señoras, es un placer viajar con tan bellas y hermosas damas !
- Y Ud. como se llama ?
- Mi nombre es Muley Boabdil ó Mohamed XII ó el Zogoibi, como vos prefiráis

Abril. Juanjo Ruiz Plaza

ABRIL en Roquetas (Almería)


Ya están aquí; ya han llegado,  eternas viajeras impenitentes, las primeras golondrinas de este año. El Viernes Santo las vi revolotear junto a los aleros,  y sus  nidos  incipientes, proyecto de hogar sin hipotecas - dichosas ellas -,  van salpicando de oscuro las encaladas fachadas de mi placeta. Abril nos ha pillado a todos un poco por sorpresa, cuando aún no hemos terminado de digerir los últimos papajotes cuaresmales, cuando aún queda sobre la mesa una fuente de hojuelas con miel y se mezclan en el respaldo del sillón los jerseys de manga larga que no nos fiamos de guardar y las camisas de manga corta que aún no nos atrevemos a poner. ¡Vaya! Y todavía no le he quitado las manchas de cera a la capa ¡Ay, bendita primavera!

Esta mañana he vuelto al trabajo. Un café rápido en el "Bahía", una miradita por encima a los titulares de "La Voz" y las consabidas indirectas por parte del camarero - "¿Qué, ya se han acabado las vacaciones, no? Ahora, un mesecillo de clases... y el verano? " - para terminar con la misma cantinela de siempre - "¡Qué bien viven los maestros!."

Ni le contesto: hace tiempo que esas cosas dejaron de hacerme efecto. Dejo treinta duros junto al azucarillo y me voy a por el coche. Hace casi una hora que me levanté pero todavía no estoy despierto. No sé dónde demonios dejaría yo mi carpeta... y para colmo algún capullo ha aparcado su furgoneta delante de la cochera. No, si al final llegaré tarde... El mando a distancia no quiere funcionar; menos mal que tengo la llave magnética.  Mi vecina también está arrancando su coche y un olor insoportable a gasolina sin plomo se me cuela por la ventanilla... Se baja para acomodar bien a los niños en el asiento de atrás; va en chándal y con las zapatillas de casa, como siempre, pero hoy no lleva los "chuchos" ni el pañuelo. - "¡Buenos días, Juanjo! Ya tenía yo ganas de que empezara la Escuela..." -  Le sonrío y arranco al tirón; casi me dejo el retrovisor contra una columna. Subo la rampa y el sol nuevo de abril se me estrella en el parabrisas. Afortunadamente, el de la furgoneta se ha largado.

Enfilo el camino hacia el Instituto y pongo la radio. Ton Martín Benítez me recuerda que las cosas por Yugoslavia siguen igual, que por allí no se han enterado de que ya es primavera, que este año no va a haber golondrinas en Kosovo y que hay miles de niños para los que las escuelas no se van a abrir.  Soy un cobarde, lo reconozco, y me cambio a Radio Olé. "... la vereíta, maaaaadreeeee, cuajá de yerbaaaaaa, cuaajáaaa de yeeeerbaaaaa."
¡Mira, si han asfaltado el camino!


(...)

El reencuentro con alumnos y compañeros ha sido muy gratificante., pero ahora va a costar trabajo volver a coger el ritmo. ¡Cielos! Sólo una semana... y no recuerdan nada de nada... Es como empezar de cero.  Bueno, mañana un repasito a fondo... y a seguir con la tarea, que tenemos que acabar con las oraciones simples. A ver cómo le meto mano yo a esto de las reflexivas para que no se líen...

(...)
 
¡Qué tarde más hermosa hace!  Abril sigue floreciendo frente a mi ventana y las golondrinas continúan incansables, su repetido trabajo junto al alero. ¡Qué bullicio de chiquillos en la plaza...! ¡Bendita primavera!
Juanjo Ruiz Plaza.

Abril. Juanjo Ruiz Plaza

ABRIL en Roquetas (Almería)


Ya están aquí; ya han llegado,  eternas viajeras impenitentes, las primeras golondrinas de este año. El Viernes Santo las vi revolotear junto a los aleros,  y sus  nidos  incipientes, proyecto de hogar sin hipotecas - dichosas ellas -,  van salpicando de oscuro las encaladas fachadas de mi placeta. Abril nos ha pillado a todos un poco por sorpresa, cuando aún no hemos terminado de digerir los últimos papajotes cuaresmales, cuando aún queda sobre la mesa una fuente de hojuelas con miel y se mezclan en el respaldo del sillón los jerseys de manga larga que no nos fiamos de guardar y las camisas de manga corta que aún no nos atrevemos a poner. ¡Vaya! Y todavía no le he quitado las manchas de cera a la capa ¡Ay, bendita primavera!

Esta mañana he vuelto al trabajo. Un café rápido en el "Bahía", una miradita por encima a los titulares de "La Voz" y las consabidas indirectas por parte del camarero - "¿Qué, ya se han acabado las vacaciones, no? Ahora, un mesecillo de clases... y el verano? " - para terminar con la misma cantinela de siempre - "¡Qué bien viven los maestros!."

Ni le contesto: hace tiempo que esas cosas dejaron de hacerme efecto. Dejo treinta duros junto al azucarillo y me voy a por el coche. Hace casi una hora que me levanté pero todavía no estoy despierto. No sé dónde demonios dejaría yo mi carpeta... y para colmo algún capullo ha aparcado su furgoneta delante de la cochera. No, si al final llegaré tarde... El mando a distancia no quiere funcionar; menos mal que tengo la llave magnética.  Mi vecina también está arrancando su coche y un olor insoportable a gasolina sin plomo se me cuela por la ventanilla... Se baja para acomodar bien a los niños en el asiento de atrás; va en chándal y con las zapatillas de casa, como siempre, pero hoy no lleva los "chuchos" ni el pañuelo. - "¡Buenos días, Juanjo! Ya tenía yo ganas de que empezara la Escuela..." -  Le sonrío y arranco al tirón; casi me dejo el retrovisor contra una columna. Subo la rampa y el sol nuevo de abril se me estrella en el parabrisas. Afortunadamente, el de la furgoneta se ha largado.

Enfilo el camino hacia el Instituto y pongo la radio. Ton Martín Benítez me recuerda que las cosas por Yugoslavia siguen igual, que por allí no se han enterado de que ya es primavera, que este año no va a haber golondrinas en Kosovo y que hay miles de niños para los que las escuelas no se van a abrir.  Soy un cobarde, lo reconozco, y me cambio a Radio Olé. "... la vereíta, maaaaadreeeee, cuajá de yerbaaaaaa, cuaajáaaa de yeeeerbaaaaa."
¡Mira, si han asfaltado el camino!


(...)

El reencuentro con alumnos y compañeros ha sido muy gratificante., pero ahora va a costar trabajo volver a coger el ritmo. ¡Cielos! Sólo una semana... y no recuerdan nada de nada... Es como empezar de cero.  Bueno, mañana un repasito a fondo... y a seguir con la tarea, que tenemos que acabar con las oraciones simples. A ver cómo le meto mano yo a esto de las reflexivas para que no se líen...

(...)
 
¡Qué tarde más hermosa hace!  Abril sigue floreciendo frente a mi ventana y las golondrinas continúan incansables, su repetido trabajo junto al alero. ¡Qué bullicio de chiquillos en la plaza...! ¡Bendita primavera!
Juanjo Ruiz Plaza.

Abril. Juanjo Ruiz Plaza

ABRIL en Roquetas (Almería)


Ya están aquí; ya han llegado,  eternas viajeras impenitentes, las primeras golondrinas de este año. El Viernes Santo las vi revolotear junto a los aleros,  y sus  nidos  incipientes, proyecto de hogar sin hipotecas - dichosas ellas -,  van salpicando de oscuro las encaladas fachadas de mi placeta. Abril nos ha pillado a todos un poco por sorpresa, cuando aún no hemos terminado de digerir los últimos papajotes cuaresmales, cuando aún queda sobre la mesa una fuente de hojuelas con miel y se mezclan en el respaldo del sillón los jerseys de manga larga que no nos fiamos de guardar y las camisas de manga corta que aún no nos atrevemos a poner. ¡Vaya! Y todavía no le he quitado las manchas de cera a la capa ¡Ay, bendita primavera!

Esta mañana he vuelto al trabajo. Un café rápido en el "Bahía", una miradita por encima a los titulares de "La Voz" y las consabidas indirectas por parte del camarero - "¿Qué, ya se han acabado las vacaciones, no? Ahora, un mesecillo de clases... y el verano? " - para terminar con la misma cantinela de siempre - "¡Qué bien viven los maestros!."

Ni le contesto: hace tiempo que esas cosas dejaron de hacerme efecto. Dejo treinta duros junto al azucarillo y me voy a por el coche. Hace casi una hora que me levanté pero todavía no estoy despierto. No sé dónde demonios dejaría yo mi carpeta... y para colmo algún capullo ha aparcado su furgoneta delante de la cochera. No, si al final llegaré tarde... El mando a distancia no quiere funcionar; menos mal que tengo la llave magnética.  Mi vecina también está arrancando su coche y un olor insoportable a gasolina sin plomo se me cuela por la ventanilla... Se baja para acomodar bien a los niños en el asiento de atrás; va en chándal y con las zapatillas de casa, como siempre, pero hoy no lleva los "chuchos" ni el pañuelo. - "¡Buenos días, Juanjo! Ya tenía yo ganas de que empezara la Escuela..." -  Le sonrío y arranco al tirón; casi me dejo el retrovisor contra una columna. Subo la rampa y el sol nuevo de abril se me estrella en el parabrisas. Afortunadamente, el de la furgoneta se ha largado.

Enfilo el camino hacia el Instituto y pongo la radio. Ton Martín Benítez me recuerda que las cosas por Yugoslavia siguen igual, que por allí no se han enterado de que ya es primavera, que este año no va a haber golondrinas en Kosovo y que hay miles de niños para los que las escuelas no se van a abrir.  Soy un cobarde, lo reconozco, y me cambio a Radio Olé. "... la vereíta, maaaaadreeeee, cuajá de yerbaaaaaa, cuaajáaaa de yeeeerbaaaaa."
¡Mira, si han asfaltado el camino!


(...)

El reencuentro con alumnos y compañeros ha sido muy gratificante., pero ahora va a costar trabajo volver a coger el ritmo. ¡Cielos! Sólo una semana... y no recuerdan nada de nada... Es como empezar de cero.  Bueno, mañana un repasito a fondo... y a seguir con la tarea, que tenemos que acabar con las oraciones simples. A ver cómo le meto mano yo a esto de las reflexivas para que no se líen...

(...)
 
¡Qué tarde más hermosa hace!  Abril sigue floreciendo frente a mi ventana y las golondrinas continúan incansables, su repetido trabajo junto al alero. ¡Qué bullicio de chiquillos en la plaza...! ¡Bendita primavera!
Juanjo Ruiz Plaza.

Conversaciones con Manuel Lozano.

CONVERSACIONES CON MANUEL LOZANO: "ESAS TRAVESIAS REVELADORAS COMO FOGATAS EN EL CEREBRO "


(Entrevista realizada por Fábio Flora, de la Universidade Estadual de Río de Janeiro)

1) Manuel, o inevitável mas ( ou "porque") sempre interessante como- tudo - começou : ¿o que o levou a descobrir e seguir a carreira de escritor? Conta um pouco do seu caminho , de suas primeiras estórias em relação a este reino das palavras .
1) Manuel, resulta inevitable pero, (porque) siempre interesante como -todo- comienzo: ¿qué lo llevó a descubrir , a seguir la carrera de escritor? Cuenta  un poco de su camino, de sus primeras historias en relación con ese reino de palabras.
Las palabras escarbaban proteicas en mí -salvajemente proteicas- desde el lecho amniótico, trazaban desde el inicio, si es que me permites este sustantivo conjetural, sus feroces o deslumbrantes caligrafías. He podido aventurarme (sobre todo con la poesía, con la presencia de esa firme " epopteia " (1) de los griegos, que tan acertadamente recuperara Pico Della Mirándola en sus "Conclusiones philosophicae , cabalisticae et theologicae ", comúnmente reconocidas como "Las 900 tesis") hacia regiones insospechadas. ¿Por qué no habría de serlo si el misterio se me presentaba con sus tenazas y su fiebre? A medida que me acercaba más una emboscada siempre, en ocasiones un foso. Allí persiste el deslumbramiento, sin el cual toda poesía no es más que una palabra vaga. Sin esa busca de la revelación a través de la poesía, sin ese deseo insaciable carcomiéndome desde el inicio, no podría haber escrito nunca. Hablo, naturalmente, de quien está dispuesto a cantar, pero a cantar también con su silencio.
¡Ah esas travesías como fogatas en el cerebro, ese despertar al mundo con sus plegarias de cenizas…! Porque, sin lugar a dudas, el arte es una de las más altas y consumadas formas de la plegaria, no mirada precisamente desde un punto de vista religioso. ¿Acaso no dieron cuenta de esas exploraciones Latréamont y Rimbaud, Empédocles de Acragas, Jean Cocteau y René Char?
No recuerdo una época de mi vida en que no escribiera, en que no imaginara sueños (la imaginación es siempre un intento de recuperar la inscripción exultante de los sueños), o en que no bebiera de pesadillas convertidas -en ocasiones- en palabras o esbozos de palabras que después me llevaban a otras y otras y otras.
Aun antes de saber leer o escribir (por los dos años y medio o tres), dictaba palabras o frases que mi madre -a veces, acompañada por mi abuela materna- anotaba prolijamente en cuadernos, según me contaron, con una gran naturalidad no exenta de asombro y de cierta cuota de secreto familiar. Mi abuela y mi madre han sido y siguen siendo "maestras orales", tal vez a su pesar, ya que en ellas toda una revisitación del ayer, los relatos, a veces un mero episodio, fluyen con el ritmo de un manantial inesperado, para mi asombro inclaudicable . Manantial, esa presencia tan cara a Mallarmé . Aunque mi abuela materna murió hace varios años, hablo en presente de ella, ya que sigue acompañándome con esa irremisible y ubicua memoria que es la memoria de los muertos en nosotros: un fascinante espejo. Ahora que estoy corrigiendo la nouvelle " Madama Buero ", descubro y redescubro la sombra de muchísimas historias contadas por mi abuela o por mi madre, historias metamorfoseadas por el vuelo y la sumersión de toda poesía. También suelen aparecer –aunque de distintas formas en mis dos últimos libros de poemas, de poemas narrativos: " La Noche Desnuda de Rostro Ciego" y " La Rueca Dorada ".
 Hay una cita grabada a fuego en mí: Plinio la atribuye al artista griego Apeles y es " nulla dies sine linea ".Tengo dos primeros como fuertes recuerdos literarios: El de la fulmínea enfermedad y muerte de mi mejor amiga de juegos, a los seis años, con todos los agujeros y abalorios de un primer contacto con "la dama que agosta" (Alejandra Pizarnik dixit ), y también el de desenterrar -literalmente desenterrar- en el parque de una casa recién inaugurada, extraños botellones oxidados, repletos de humedecida sal por debajo de un rosal silvestre bordeado por blanquísimas calas. Esa curiosa labor me entretenía en horas de la siesta, cuando dormían mis padres.

2) ¿ Algum autor ( ou autores) que tenha ( m) exercido maior influência em sua obra?
2) ¿Algún autor (o autores) que haya(n) tenido mayor influencia en su obra?
¡Son tantos, que sufriría si olvidara a alguno! Siempre fui fiel a mis influencias y sé -con el versículo de las Escrituras- que "ex nihilo nihil ". No solamente los maestros de la literatura conviven o han convivido conmigo, sino, también, los del pensamiento y los irisados del arte.¿Cómo olvidarme de Hiernymus Bosch , de Lucas Cranach , de Memling , de Goya, de Vermeer , de Velázquez , de Gustav Moreau , y -más acá en el tiempo- de aquella nombradora de lo visible y lo invisible que fue Leonor Fini ? A esta última, le dediqué una especie de ars poetica llamada " Incantaciones con esfinge guardiana"(2)
¿ Cómo olvidarme de los textos sagrados, algunos también profanamente sagrados, desde la Biblia hasta la Kabalah , el Cantar de Gilgamesh y los reveladores poemas egipcios? No azarosamente titulé "Libro de Amenemope " (3) a mi primer libro: era un homenaje a ese escriba que es todos los escribas y representa un emblema inactual en la busca del conocimiento.
¿Cómo olvidarme de los clásicos griegos y romanos, sobre todo de los presocráticos, Platón, los neoplatónicos, Virgilio, Ovidio y Séneca de anchos mares? Debería, a mi vez, nombrar a Lope, Cervantes y Quevedo. Debería nombrar a los simbolistas franceses, a Georges Bataille y Jean Genet , a Pierre Klosowsky y el inactual André Pieyre de Mandiargues . Entre los argentinos, tuve el enorme privilegio -se diría un milagro- de ser amigo de lo que, irónicamente, Victoria Ocampo llamara " la Santísima Trinidad ": Borges- Bioy Casares-Silvina Ocampo. Aunque yo era un adolescente extraviado en previsibles " timideces ", ellos me recibían como si fuese ya un escritor conocido, la hospitalidad y la amistad con que me honraban son ya parte de mi nostalgia y las extraño cada día.

3) Você é poeta, prosador, crítico literário , ensaísta , conferencista, pesquisador , entre outras e diversas atividades ; ¿ qual ou quais delas você destacaria como especialmente prazerosa (s), aquela (s) que melhor o define( m)?
3) Usted es poeta, narrador, critico literario, ensayista, conferencista, investigador, entre otras diversas actividades; ¿cuál o cuáles de ellas destacaría como especialmente placentera, aquélla(s) que mejor lo define(n)?
La de poeta y ensayista, sin lugar a dudas, aunque no quiero menoscabar o restar importancia a las demás. Una vida se pierde y se reencuentra en espejos cóncavos, las fronteras se difuminan en ese incalculable jardín que nos ofrece el arte, y que se ofrece a nuestra sangre anhelosa. Alguna vez escribí que soy un jardinero arañando universo.

4) Dentre as obras da literatura universal, em qualquer gênero , ¿ qual gostaria particularmente de ter escrito e por quê ?
4) Entre las obras de la literatura universal, en cualquier género, ¿cuál le agradaría particularmente haber escrito y por qué?
No pocas. Me aventuro hoy en éstas: El Eclesiastés y el Libro del Apocalipsis, " The Waves ", de Virginia Woolf , ciertos pasajes de "El jardín de los suplicios" del hoy eclipsado Octave Mirbeau , el " Journal " de León Bloy (naturalmente, para divertirme con su juego magnífico de insultos e ironías hiperbólicas), todos los libros del altísimo y venerable Marcel Schwob , "Los Cantos de Maldoror ", del Conde Ilustrísimo, también " The Green Child ", de Herbert Read , "El Hacedor", de Borges, y "Amarillo Celeste" o "Los Días de la Noche ", de mi querida Silvina Ocampo.
En el caso de El Eclesiastés o de El Apocalipsis, rescato la visión profética en tanto desdoblamiento innumerable de esa caverna monstruosa que es la tragedia de la condición humana, también los releo en tanto espléndidos poemas fantásticos. ¡Pienso en las anónimas manos, escribiéndolos y corrigiéndolos a lo largo de generaciones! De Bloy , admiro su suntuosa y tenaz resistencia, la creación de un desierto propio en aquel París conflictivo e inmisericorde de fines del siglo XIX. De Octave Mirbau , sobre todo, la creación de atmósferas crueles (de inocencia cruel), tan caras a su exótico decadentismo. A Marcel Schwob , paleógrafo y buceador de mundos inverosímiles, ¿qué gran escritor no le debe algo? De " La Niña Verde ", exhumo la curiosa hipótesis del espíritu como hambriento insaciable y, desde cierto lugar, degradador de la felicidad del hombre. Y luego Silvina y Borges y Virginia Woolf , por la encendida poesía, por las borrascas, por los errores del precipicio, pero también por la esperanza.
5) Em seus escritos, você demonstra uma atitude bastante reflexiva relativamente à questão da juventude — as concepções , ações , reações , criações ligadas à idéia de juventude . Vemos um exemplo dessa reflexão nas belas linhas de "Delicados fragmentos de un arcoiris roto", publicadas nesta edição . Em um dos trechos deste ensaio , você comenta que "Hoy asistimos desasosegados a las múltiples invasiones de ese Leviathán llamado globalización". Como representante do pensamento jovem atual , ¿de que maneira você vê o efeito dessa globalização sobre a juventude ? ¿Acredita que isso contribui de algum modo para que ela esteja mais "triste", mais "limitada", ou ao contrário mais " livre ", com mais perspectivas do que nas décadas e séculos passados ?
5) En sus textos, usted demuestra una actitud bastante reflexiva en relación con cuestiones juveniles - concepciones, acciones, reacciones, creaciones ligadas a la idea de la juventud. Vemos un ejemplo de esa reflexión en las bellas líneas de "Delicados fragmentos de un arcoiris roto", publicadas en esta edición. En uno de los parágrafos de este ensayo, usted comenta que "hoy asistimos desasosegados a las multiples invasiones de ese Leviathan llamado globalización". Como representante del pensamiento joven actual, ¿de qué manera usted ve el efecto de esa globalización sobre la juventud? ¿Cree que eso contribuye de algún modo para que ella esté más "triste", más "limitada", o al contrario mas "libre", con más perspectivas que en las décadas y siglos pasados?
Detesto, quiero anticiparme, la palabra globalización, por sus crasas connotaciones mercantilistas y fácilmente económicas o financieras. Preferiría inclinarme por lo que, intelectuales como Viviane Forrestier , llaman " mundialización ". Lo cierto es que -y a pesar de la innegable presencia e influencia de la Aldea Global- hoy conocemos menos de literatura africana o latinoamericana, que lo que podíamos conocer en los ´60 s o ´70 s. Asistimos a la imposición, en ocasiones grotesca y despiadada, del paradigma norteamericano que, lamentablemente, ha saltado también a la vieja Europa.La mundialización es un Leviathán , pero también un " janus bifrons ": Nos queda un inmenso desafío, en especial a los intelectuales, de enfrentar todo vaciamiento cultural, todo desgarro, aunque nuestras voces parezcan -como las de Juan-, predicando en un desierto anodino y brutal.En cuanto a la juventud, no me parece un valor ni un disvalor . Puedo comprender sus vicisitudes y problemas, pero me importa esencialmente el individuo, más acá de las nimias cronologías. Los jóvenes parecen no escuchar ya a los viejos sabios. Soy un inactual, como diría Nietszche .

6) Você tem feito um constante e valioso trabalho de " resgate " da obra de escritores argentinos e, de forma geral , latino-americanos pouco conhecidos . Mesmo entre os mais conhecidos em seus países de origem , ¿ quais você acha que mereçam ou teriam merecido justamente uma projeção de fato mundial, a ponto inclusive de serem fortes candidatos a um Nobel , por exemplo ? ¿Considera que tenha havido muitas injustiças nesse caso, muitos talentos literários que nunca obtiveram o devido reconhecimento internacional? Quais teriam sido os maiores injustiçados , em sua opinião ?
6) Usted tiene hecho un constante y valioso trabajo de "rescate" de la obra de escritores argentinos y de, manera genérica, latino-americanos poco conocidos, asimismo, entre los más conocidos en su pais de origen, ¿cuál  cree que merezca o tendría merecido justamente una proyeccion mundial, al punto inclusive de ser candidatos a un premio nobel , por ejemplo? ¿Considera que haya existido mucha injusticia en ese caso, muchos talentos literarios que nunca obtuvieron el debido reconocimiento internacional? ¿Cuáles hubiesen sido los mayores ejemplos de injusticia, en su opinión?
Sí, es verdad, me propuse, desde los 17 años, hacer un rescate de escritores olvidados o parcialmente eclipsados. He escrito e investigado sobre autores como Héctor Alvarez Murena, Aldo Pellegrini , Nidia Lamarque , Julio César Dabove , Macedonio Fernández, Daniel Devoto, Vicente Barbieri, María Luisa Bombal , Elvira de Alvear , Delmira Agustini , Alí Chumacero : los nombro más acá de generaciones o de geografías; he escrito los primeros estudios literarios sobre el esplendente Santiago Dabove . Cuando empecé a estudiar la obra de Silvina Ocampo y a dar conferencias o seminarios sobre su obra, allá por 1985, Silvina no era parte de la llamada currícula de las universidades. Era un curioso caso de outsider fuera del canon oficial de la literatura argentina, una escritora "célebre" pero no leída (y menos aún estudiada .) La injusticia para con ella fue más que evidente. Hoy ha cambiado -ciertamente- este panorama, creo que he aportado mínimamente en esta metamorfosis. ¿O no era Jung quién sostenía que cada artista sostiene por unos minutos la encendida antorcha, para entregársela a otro? En cuanto al Nobel , ¿qué podría decirte o no decirte después del caso Borges? ¿Acaso lo recibieron Wilde o Virginia Woolf ? Siempre recuerdo que Winston Churchill  obtuvo el de literatura. Naturalmente, Silvina y Borges merecerían un Nobel post-mortem pero, ¿en qué cambiaría esto la situación? ¿Para qué esa parodia? 
El absurdo y el grotesco también son inactuales. Quien escribe para premios -y no son escasos- tergiversan su destino, sumándose a una suerte de prostitución, aunque suene demasiado duro este concepto. Pero éstos son los tiempos que corren. Un premio o una distinción pueden resultar espléndidos estímulos para el conocimiento o difusión de un libro, pero la literatura fluye desde y hacia otro lugar. Un verdadero escritor -permítame el epíteto- buscará destejer el arcoiris , como quería Keats . El verdadero escritor dará el salto en busca de la sustancia, aunque sepa – ab initio - que esa sustancia es innombrable o incomunicable: si la viésemos, nos fulminaría. Ese salto puede ser un exilio o una revelación. Allí está la clave desesperada, sobreviviente del enigma.
Buenos Aires, junio de 2004
NOTAS :
  1. Es decir, como revelación simultánea de una visión del mundo.
  2. Texto incluido en el libro "Mansión Artaud " (actualmente en proceso de edición en Argentina)
  3. Torres Agüero Editor, Buenos Aires, 1987

Nacimiento de las leves criaturas. Manuel Lozano


 
Nevertheless, I dislike
The way the ants crawl
In and out of my shadow

Wallace Stevens, Six significant landcapes
PRELUDIO

I

Presérvate de la peste,
son antiguas sus destilaciones alrededor de las mágicas raíces,
y acaso nadie la contenga después.
¿ Ya escupiste sobre sus ojos?
El resplandor corrompe el luto de estas dinastías
hasta donde no llegan infancia ni memoria.
El astrolabio calla su tela de diamantes.
¿ Pusiste las manos en otra cara llena de moscas?
¿ Estabas dormido?
Has convocado el hervor yacente de un foso
al filo de la certidumbre
con trapos diminutos de la fiesta.
¿ Le preguntaste si veía el infierno?
Cuando los dueños se reclinan como lluvias,
abres la jaula que habitó la criatura,
objeto letárgico arrancado de golpe
a la leche incrustada desde lo alto.
Anuncio un inmigrante
en la genealogía de los reyes antiguos.
Un inmigrante es una esfinge.
¿ Qué gusano extiende el gozo, se prepara al letargo
de los cartílagos de muerte en el plato de Adán?
¿ Y por qué continúas con tus espléndidos ropajes
siempre detrás de los árboles del vértigo,
oyendo el eco de paredes sepultadas
y la ausente migración del cinabrio?
Fueron las saturnalias, enloquecidas tentaciones,
más firmes que la navaja sonámbula o el sol del eremita,
quienes me convocaron al ascenso.
Balaustradas de mármol quedan en mi cueva,
rastros que zumban en suspenso, que interrogan.
Enardecen las puertas.
Clausuran las salidas.
Llenan los huecos de aguijones.
A veces cimbra en la piel el oro del falsario.
Me pregunto quién tiñe de lenta aprensión
los juguetes lapidándose
sólo a la distancia, lo que alumbra reliquias y sollozos?
Esta usura de las brasas me desuella.
La sangre se prueba con la sangre, has escrito.
¿ Es la hendidura nocturna tu pasado
en la estría más ebria del color de las valvas?
En este atrio descifrarás los indicios.
Como en el tiempo de los sobrevivientes,
una mujer recorre su casa hasta el polvo del derrumbe
sin salir de este umbral entreabierto en que naces
para advertir a los perseguidores la ley de un nuevo imperio.
Delator, vítreo, imantado,
llega el monstruo a unir desde su soledad
la misma soledad de todo,
a desenhebrar (escombro por escombro) los últimos vestigios
de la historia inocente.
Cuando oyeres su voz, ¿escogerías al innombrable?
Se trata de resucitar el feroz oleaje de una aparición.
Los claustros fueron sumergidos.
Todavía hay cortezas, astillas, restos que escarban
la duración del muro en la palabra.
¿ Arde el bosque cuando me abandonan?
Arde una ilimitada pupila en el escalofrío de mis hijos.
Un fénix resucita en Heliópolis.
Garza con larga cresta (nacida de ti mismo en los desiertos
de Arabia,
rayo elevado desde el altar natural de un sicomoro,
nunca te sobornan el futuro voraz ni el cuerpo adolescente.
Mutarías el helecho abandonado, los siete escorpiones de Isis,
Nesret, la flamígera, con cetro y corona en nuestras tiendas,
el hormiguero sobre el rostro difunto.
Crespones del amanecer.
Ranuras donde bendecir el paso del amor,
su costado y su fusilamiento.

II

¿ Pero he de contar sólo con palabras (resistente extrañeza)
mi viaje por el fuego,
la trama que no he visto en la hojarasca?
Las incontables, marginales edades vienen hacia él.
No debo llorar sobre mis miembros desunidos,
tampoco reemplazarlos.
Limosa ficción, evaporan mis huesos.
Ya no exalto tu raza primigenia, tu aliento milenario,
el feroz acertijo debajo de los hierros.
Es cóncava y helada la habitación en que vives,
y ¿ vista desde arriba se dispersa en humo rojo.
Cómo llegaste a esa esfinge asombrada de perderte?
¿ Por qué espiabas el nido de abubilla en el roble sagrado?
¿ Dónde engarzaste el horror
del agua celeste corriendo por las tumbas?
Tantas preguntas frente al muro.
La criatura empuña su cuchillo,
pero no hay ciegos aquí que proclamen la pérdida oscura,
que comercien con apariciones hambrientas o beatíficas
sobre el altar de tus restos la sustancia.
Continúa la epopeya en las viejas hilanderías.

III

Pertenencias de la siempre duración,
escaleras abajo.
Veías las piedras candentes, las túnicas blancas,
la blanca cabeza coronada,
la víspera blanca reteniéndose entre las plumas del colibrí.
Sin embargo estabas inmóvil,
lastimada entre las circunvoluciones de la muerte.
Ramas de nardo vacilan junto al túmulo.
A eso hemos llegado, y es todo

IV

Pasó el cortejo como el cauce erizado de un río junto al peregrino. !Y por qué sale el musgo que no nombras de su boca marchita! !Y por qué la sombra en las ventanas, más envolvente y heroína que el viento golpeando contra el rumor de la profanación! Velante, agraviada por la desobediencia, con el aroma desconocido del mar, sus pies abandonan el invierno de las grandes ciudades.
Ya nunca esperes con tu desnudez ni puedas decirme el himno que fulmina con tristeza. Con otra mirada, háblame desde la fragilidad de las calas infantiles, desde el aroma invisible de una obscena dalia cortante. ¿Qué carne de esfinge se encarnó entre nosotros? Disueltas las moradas del día sobre los cuerpos. Cortadas las mordeduras. ¿Qué inválido dios, qué comediante es este intruso?
Desde mi nacimiento fui el espectador de las sombras chinescas. Sé que hubieron forasteros como tripulaciones de gritos en lámparas artificiales. Se introdujeron por olvido en el error erizado de una lágrima. Ahora me escoltan.
Gritos, tripulaciones de gritos bajo el vapor de las bujías y el que invoca. ¿Defenderán a sus sirvientes con medios tan mecánicos? ¿Conservarían las escamas ante el paso del sol negro?
Allí estaban mis siglos. Aún no marchitados por el óxido elemental de la añoranza, distintos y una, letanías para nadie en la memoria de la pérdida.

V
Almácigos de un cruel pronunciamiento.
¿ Cómo es posible abandonarse hasta aquí,
aun a costa de perder la vigilia y sus metamorfosis?
Los mataderos exhalan el vaho.
Algunas veces te decían en sueños:
"Has nacido demasiado.
Has muerto demasiado en otras bocas".
Otras murmuraban:
"Sé fiel hasta el horror.
Sé fiel hasta el fósil.
Sé fiel hasta el acaso."

VI

La gran noche abrió su enloquecida distancia
antes de llegar.

VII

¿Quién puede decir que ha visto el mar, piadosas telarañas?

VIII

Y por qué siempre te acompaño, de generación en generación,
más acá del fuego y del murmullo, yo, Manuel Lozano,
verdugo o luz que te comiera las vísceras
hasta la enamorada aberración del principio?
Porque una sombra se clava para siempre
y nos contempla.
Chartres, 27-IV-2001

Manuel Lozano
FIED
Presidente
Fied_bsas@arnet.com.ar
* Derechos registrados.

Manuel Lozano nació en Córdoba, Rep. Argentina. Poeta, narrador y ensayista, ha cursado estudios en Estados Unidos y Europa. Es Master en Historia de la Cultura Argentina (medalla "Victoria Ocampo") y en Comunicación. Ha obtenido 41 premios nacionales e internacionales, entre ellos Primer Premio Fondo Nacional de las Artes, Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores, Premio Ministerio de Asuntos Sociales de España, entre otros. Fue proclamado "Joven Sobresaliente de la Rep. Argentina 1991-92", en Arte y Creatividad, por la Cámara Junior. Es autor de "Libro de Amenemope" (Torres Agüero, Bs As, 1987), "La Línea y el Círculo" (Corregidor, Bs As, 1989), "Tratado sobre la Rotación de los Encantos" (Libros de la Isla Iluminada, España, 1992), "Bizancio bajo las Aguas" (en edición), "El Enigma Silvina Ocampo-La Paradoja y lo Sublime" (en edición). Ha recibido elogios de los más grandes escritores argentinos, entre ellos Olga Orozco, Adolfo Bioy Casares, Silvina Ocampo y Jorge Luis Borges. Este último escribió acerca de su obra: "Nos deslumbra con páginas memorables. Descubro que tiene el hábito de frecuentar el universo, de traducirlo en misteriosas y afortunadas invenciones." (1984) "Príncipe en su territorio de prodigios, sus méritos ampliamente conocidos y reconocidos (...), suman el brillo verbal más la alta inspiración de su producción literaria." (Olga Orozco, 1992)