31 may. 2013

El tranco nº 0. Sus autores

Segundo Semestre de 2006.- 
EL TRANCO. REVISTA PARA LEER.  n. 0


Umbral de una puerta. Escalón o
parte inferior del vano de la misma.

Acomódate, amable lector, en tu sillón favorito. Procura luces de ambiente adecuadas a un espíritu desocupado. Procura el aderezo necesario para tu comodidad de cuerpo y de alma. Dispón, en fin, con íntimo alborozo todo aquello que alimente el ocio productivo: porque, lector, de lo demás nos ocupamos nosotros en estas páginas que hojeas indolentemente sin atrever una decisión.
   Nada más fácil de explicar: una revista de literatura es una revista para leer.
     Como parece que aún somos personas, a pesar de todo y de todos, ofrecemos un volumen para ocupar un rato de lectura. Una sonrisa, una reflexión, un aparte melancólico, un estremecimiento, una curiosidad saciada, un nuevo territorio inexplorado, esa inesperada coincidencia, o ese misterio que alguna vez nos acució; todo un vasto mundo para nuestra mente que nos salve del desierto interior arrasado por el aluvión de fango y confusión caóticas, de trivialidad e infantilismo sin descanso y masivos de todos los días y en todas sus formas: programitas, diarios, emisiones digitales... La vida es mucho más, y de más alcance, que todas las miserias cotidianas administradas por las ficciones virtuales y abrasivas con que se alimenta el ocio de las masas.
¡Quieres leer! Leer puede y debe ser una aventura en busca de la verdadera patria del hombre: el infinito. Traducción: una ventana a la innumerable variedad del mundo. Y como nada del hombre nos es ajeno, pretendemos incluir aquello que merezca la pena de ser leído, de alguna forma u otra.
Variedad en un mínimo de calidad DIRIGIDO A LECTORES. Y entretener. PORQUE LEER NO ES ABURRIRSE. No lo pienses más. Decídete.
 AUTORES (LOS AMIGOS)     .................................................................. PÁGINA
  1. Elías Canetti …...............................…...……….......................………......…… 8
  2. 2.-Goliardos ……............................……....... .........13
  3. 3.- Oscar José García López ……....…………………...…………….. 36
  4. 4.- Ángel Simón Collado…………….......………...………………....... 37
  5. 5.- Luis García Fernández…………......………………...…………….. 38
  6. 6.- Ángel de Utrera ……………….......………………...……………. ..40
  7. Ángel Simón Collado …......……………...………….. .......43
  8. Joaquín Escobar Niebla …....…………...………………… 47
  9. Miguel A. Sánchez Herrera ……………...……………....... 73
  10. Felipe Gámez ……………………………89-91
  11. Josefina Escobar Niebla ……...……………….. 95
  12. Rui Mendes…………………...…………….. 96-100
  13. María Isabel Cerezuela Bueno …………….. 100;101
  14. José Simón Marín ………. 106-124;170-171;172-173
  15. José Ramón Cantalejo Testa ……………… 126-132
  16. Mayte Ruiz Ceballos ……...……………….. 134-137
  17. José Antonio Garrido Cárdenas …………….…….. 145-152
  18. Francisco Cañabate Reche ………….…………… 154-155
  19. León Bloy ………………………………………...……….. 165-167
  20. Francisca Piedra Martín …………………………...………… 174
  21. Diego Jerez ……………………………………...…………….. 169
  22. Augusto Fuentes-Angel de Utrera ……………………….. 175-180
  23. Joshua Flores ………………………….………. 182-183
  24. Angel Pezuela García ……………………………. 184-186
  25. Juan Beltrán (comic) …………….…………………. 187-188
  26. Patricia Marí Diego ……………...……………… 191
  27. Manuel Lozano ………………...……………….. 192




AUTORES (LOS "INMORTALES") ................................... PÁGINA

  1. Giovann Papini …...………………....……………........................................15
  2. Fernando de Herrera ….........……………....…………...………...…………......….. 28
  3. Diego Hurtado de Mendoza .…....……………....……....………………...……..….. 29
  4. Baltasar del Alcázar …..……….....……………....…....………………...…………..... 29
  5. Félix Lope de Vega ………...…......……………......…………………...……………. 30
  6. Manuel Machado …………..….....…………….......………………...………………. 30
  7. Pedro de Padilla ……………...........……………....……………...………………… ...31
  8. Manika …………………………....…………….............…………...………………. 32
  9. Ramón María del Valle Inclán ..……………..........……………………...………... 41
  10. Pedro A. de Alarcón ……….........……………......……………………...……………. 52
  11. Gustav Meyring ……………………....……………....…………...…………………… 52
  12. Gustavo Adolfo Bécquer …………....……………....……………...………………….. 52
  13. Abelardo Sewell Tyndell……..................…………………...…...………. 197-198
  14. Miguel de Cervantes Saavedra …………………...………….....…………… 156-161
  15. Augusto Rodín ……………....……………........……………....…….........…….……. 162
  16. San Pedro …………………....……………....……………………...…......………….. 164
  17. Basil Rathbone ……………....……………....……………...………………………. 139-144
  18. Eugenio D’Ors ……………………....……………....………………...…………. .........79
  19. Pierre Drieu La Rochelle ………………………....……………....…...…………… 80-88
  20. Villiers de L’Isle Adam ………....……………....………………………………….... 92-93


    IMAGENES

    Pág. ...................................................................... Autores 
    1. 1;202.-............. Miguel Ángel Sánchez Herrera (portada y contraportada)
    2. 9.- ..................Guide.
    3. 26.- .......................Paula Rivero.
    4. 27;161.- .................Rodin.
    5. 29;30.- .................Arbolito sin hojas. Punta seca. Alfred Otto Wolfgang Schulze.
    6. 29;30.-.................................. Sin título. Uranga.
    7. 31.- .....................Daas Balance. Lizette Luijten.
    8. 31.- .......................Tormenta de Saturno. Grafito y pigmento sobre papel. Eduardo Gruber.
    9. 37.-........................................... Suardi.
    10. 37.-................................. Rodríguez Acosta.
    11. 38.- ...........................................Andrew Wieth
    12. 39.-....………………….... Anne Kampschulte
    13. 46.- ....................Fausto. Rembrandt.
    14. 53.- ...............................Caktu. Rivera Hernández.
    15. 67.- ............................Summertine. Grafito y collage sobre papel. Eduardo Gruber.
    16. 67.-................................ Jakson Pollok. Serigrafía.
    17. 71;72.- ..............................Desnudo tendido de espalda. Serigrafía. Henri Matisse.
    18. 91.- ..................................Painting. Pierre Soulages.
    19. 94.-....……………….... Anne Kampschute
    20. 99;............................Ferraz. Lisboa
    21. 100.- ........................Circo de noche II. Kevin Sinder.
    22. 103,104,161.- .........................Camille Claudel
    23. 105.-........................ Cautivo despertando. Escultura. Miguel Angel Buonarroti.
    24. 123;152;179.-....……………........…………….... Sin título. Dibujo a bolígrafo. Angel Utrera.
    25. 128.- Barco. Punta seca. Alfred Otto Wolfgang Schulze.
    26. 133.- Fifth Station. Serigrafía. Barnett Newman.
    27. 136.- Beside the sea. Serigrafía. Robert Motherwell.
    28. 160.- Retrato de Cervantes. Atribuído a Juan de Jáuregui.
    29. 163.- Cristo en la Cruz. Dibujo a tinta. San Juan de la Cruz.
    30. 167.- Faetón. Dibujo de Miguel Angel Buonarroti
    31. 170.- Ticio. Miguel Angel Buonarroti.
    32. 180.- Planetas, satélites y cometas. Grafito sobre papel. Eduardo Gruber
    33. 183.-Serigrafía. Jean Arp
     
    FOTOGRAFÍAS
    1. 3.-....……………........…… - Miguel Angel Milán.
    2. 28.-....……………........…………….... Fabiana Gegenschatz 
    3. 51.-....……………........……………........…………….... Eduardo García.
    4. 98.- ....……………........……………........……………....Lucia Ayala Asensio
    5. 102.-....…………….... ....……………........……………..... Juan José Gil Vivas- Pérez
    6. 132.-....……………........…………….... Fotografías de Almería años 1900-1905
    7. 162.- Interior de la catedral de Reims.
    8. 189.....……………........……………........……………....- Luis de la Poza
    9. 194.-....……………........…………….... Maika Salamanca.-

    El tranco nº 0. Sus autores

    Segundo Semestre de 2006.- 
    EL TRANCO. REVISTA PARA LEER.  n. 0


    Umbral de una puerta. Escalón o
    parte inferior del vano de la misma.

    Acomódate, amable lector, en tu sillón favorito. Procura luces de ambiente adecuadas a un espíritu desocupado. Procura el aderezo necesario para tu comodidad de cuerpo y de alma. Dispón, en fin, con íntimo alborozo todo aquello que alimente el ocio productivo: porque, lector, de lo demás nos ocupamos nosotros en estas páginas que hojeas indolentemente sin atrever una decisión.
       Nada más fácil de explicar: una revista de literatura es una revista para leer.
         Como parece que aún somos personas, a pesar de todo y de todos, ofrecemos un volumen para ocupar un rato de lectura. Una sonrisa, una reflexión, un aparte melancólico, un estremecimiento, una curiosidad saciada, un nuevo territorio inexplorado, esa inesperada coincidencia, o ese misterio que alguna vez nos acució; todo un vasto mundo para nuestra mente que nos salve del desierto interior arrasado por el aluvión de fango y confusión caóticas, de trivialidad e infantilismo sin descanso y masivos de todos los días y en todas sus formas: programitas, diarios, emisiones digitales... La vida es mucho más, y de más alcance, que todas las miserias cotidianas administradas por las ficciones virtuales y abrasivas con que se alimenta el ocio de las masas.
    ¡Quieres leer! Leer puede y debe ser una aventura en busca de la verdadera patria del hombre: el infinito. Traducción: una ventana a la innumerable variedad del mundo. Y como nada del hombre nos es ajeno, pretendemos incluir aquello que merezca la pena de ser leído, de alguna forma u otra.
    Variedad en un mínimo de calidad DIRIGIDO A LECTORES. Y entretener. PORQUE LEER NO ES ABURRIRSE. No lo pienses más. Decídete.
     AUTORES (LOS AMIGOS)     .................................................................. PÁGINA
    1. Elías Canetti …...............................…...……….......................………......…… 8
    2. 2.-Goliardos ……............................……....... .........13
    3. 3.- Oscar José García López ……....…………………...…………….. 36
    4. 4.- Ángel Simón Collado…………….......………...………………....... 37
    5. 5.- Luis García Fernández…………......………………...…………….. 38
    6. 6.- Ángel de Utrera ……………….......………………...……………. ..40
    7. Ángel Simón Collado …......……………...………….. .......43
    8. Joaquín Escobar Niebla …....…………...………………… 47
    9. Miguel A. Sánchez Herrera ……………...……………....... 73
    10. Felipe Gámez ……………………………89-91
    11. Josefina Escobar Niebla ……...……………….. 95
    12. Rui Mendes…………………...…………….. 96-100
    13. María Isabel Cerezuela Bueno …………….. 100;101
    14. José Simón Marín ………. 106-124;170-171;172-173
    15. José Ramón Cantalejo Testa ……………… 126-132
    16. Mayte Ruiz Ceballos ……...……………….. 134-137
    17. José Antonio Garrido Cárdenas …………….…….. 145-152
    18. Francisco Cañabate Reche ………….…………… 154-155
    19. León Bloy ………………………………………...……….. 165-167
    20. Francisca Piedra Martín …………………………...………… 174
    21. Diego Jerez ……………………………………...…………….. 169
    22. Augusto Fuentes-Angel de Utrera ……………………….. 175-180
    23. Joshua Flores ………………………….………. 182-183
    24. Angel Pezuela García ……………………………. 184-186
    25. Juan Beltrán (comic) …………….…………………. 187-188
    26. Patricia Marí Diego ……………...……………… 191
    27. Manuel Lozano ………………...……………….. 192




    AUTORES (LOS "INMORTALES") ................................... PÁGINA

    1. Giovann Papini …...………………....……………........................................15
    2. Fernando de Herrera ….........……………....…………...………...…………......….. 28
    3. Diego Hurtado de Mendoza .…....……………....……....………………...……..….. 29
    4. Baltasar del Alcázar …..……….....……………....…....………………...…………..... 29
    5. Félix Lope de Vega ………...…......……………......…………………...……………. 30
    6. Manuel Machado …………..….....…………….......………………...………………. 30
    7. Pedro de Padilla ……………...........……………....……………...………………… ...31
    8. Manika …………………………....…………….............…………...………………. 32
    9. Ramón María del Valle Inclán ..……………..........……………………...………... 41
    10. Pedro A. de Alarcón ……….........……………......……………………...……………. 52
    11. Gustav Meyring ……………………....……………....…………...…………………… 52
    12. Gustavo Adolfo Bécquer …………....……………....……………...………………….. 52
    13. Abelardo Sewell Tyndell……..................…………………...…...………. 197-198
    14. Miguel de Cervantes Saavedra …………………...………….....…………… 156-161
    15. Augusto Rodín ……………....……………........……………....…….........…….……. 162
    16. San Pedro …………………....……………....……………………...…......………….. 164
    17. Basil Rathbone ……………....……………....……………...………………………. 139-144
    18. Eugenio D’Ors ……………………....……………....………………...…………. .........79
    19. Pierre Drieu La Rochelle ………………………....……………....…...…………… 80-88
    20. Villiers de L’Isle Adam ………....……………....………………………………….... 92-93


      IMAGENES

      Pág. ...................................................................... Autores 
      1. 1;202.-............. Miguel Ángel Sánchez Herrera (portada y contraportada)
      2. 9.- ..................Guide.
      3. 26.- .......................Paula Rivero.
      4. 27;161.- .................Rodin.
      5. 29;30.- .................Arbolito sin hojas. Punta seca. Alfred Otto Wolfgang Schulze.
      6. 29;30.-.................................. Sin título. Uranga.
      7. 31.- .....................Daas Balance. Lizette Luijten.
      8. 31.- .......................Tormenta de Saturno. Grafito y pigmento sobre papel. Eduardo Gruber.
      9. 37.-........................................... Suardi.
      10. 37.-................................. Rodríguez Acosta.
      11. 38.- ...........................................Andrew Wieth
      12. 39.-....………………….... Anne Kampschulte
      13. 46.- ....................Fausto. Rembrandt.
      14. 53.- ...............................Caktu. Rivera Hernández.
      15. 67.- ............................Summertine. Grafito y collage sobre papel. Eduardo Gruber.
      16. 67.-................................ Jakson Pollok. Serigrafía.
      17. 71;72.- ..............................Desnudo tendido de espalda. Serigrafía. Henri Matisse.
      18. 91.- ..................................Painting. Pierre Soulages.
      19. 94.-....……………….... Anne Kampschute
      20. 99;............................Ferraz. Lisboa
      21. 100.- ........................Circo de noche II. Kevin Sinder.
      22. 103,104,161.- .........................Camille Claudel
      23. 105.-........................ Cautivo despertando. Escultura. Miguel Angel Buonarroti.
      24. 123;152;179.-....……………........…………….... Sin título. Dibujo a bolígrafo. Angel Utrera.
      25. 128.- Barco. Punta seca. Alfred Otto Wolfgang Schulze.
      26. 133.- Fifth Station. Serigrafía. Barnett Newman.
      27. 136.- Beside the sea. Serigrafía. Robert Motherwell.
      28. 160.- Retrato de Cervantes. Atribuído a Juan de Jáuregui.
      29. 163.- Cristo en la Cruz. Dibujo a tinta. San Juan de la Cruz.
      30. 167.- Faetón. Dibujo de Miguel Angel Buonarroti
      31. 170.- Ticio. Miguel Angel Buonarroti.
      32. 180.- Planetas, satélites y cometas. Grafito sobre papel. Eduardo Gruber
      33. 183.-Serigrafía. Jean Arp
       
      FOTOGRAFÍAS
      1. 3.-....……………........…… - Miguel Angel Milán.
      2. 28.-....……………........…………….... Fabiana Gegenschatz 
      3. 51.-....……………........……………........…………….... Eduardo García.
      4. 98.- ....……………........……………........……………....Lucia Ayala Asensio
      5. 102.-....…………….... ....……………........……………..... Juan José Gil Vivas- Pérez
      6. 132.-....……………........…………….... Fotografías de Almería años 1900-1905
      7. 162.- Interior de la catedral de Reims.
      8. 189.....……………........……………........……………....- Luis de la Poza
      9. 194.-....……………........…………….... Maika Salamanca.-

      30 may. 2013

      I. ¿Por qué yo, aquí y ahora? José Simón Marín

      Arrojado por una innecesaria necesidad. Una afirmación que se nos presenta como la contradicción más aberrante y, por ello, como la más trágica y cierta. El ser se haya expuesto a comprender el grado de ambigüedad al que él mismo se enfrenta cuando decide plantearse la última cuestión:¿por qué yo, aquí y ahora?. El ser se hace propiamente ser cuando se concibe a sí mismo como tal, es decir, cuando se reconoce como existente. No puede enfrentarse y luchar contra sí mismo y, a decir verdad, no puede equipararse a la nada. La nada es el fin del ser, pero además sólo el ser, en cuanto ser, puede llegar imaginativamente a aproximarse al significado de la nada. 

      La comprende e incluso la interpreta, pero no puede poner remedio alguno a su inminente advenimiento. Ha trascendido de tal forma que se propone, por pura necesidad, recoger el sentido de la nada. No puede claudicar ante la existencia de una conciencia innecesaria. Si la siguiente pregunta no tiene respuesta, el ser se haya irremediablemente en la encrucijada de su irrelevancia: ¿Por qué el ser y no más bien la nada?, preguntaba Heidegger. Es la eterna duda del hombre, un problema de difícil solución. Hemos sido arrojados cruelmente a la existencia, y nadie nos ha concedido el beneficio de la opción. Arrojados a la existencia desde el arbitrio más inconcebible para que podamos gritar de rabia ante la impotencia de nuestra condición ilógica. Es precisamente en ese último detalle donde se esconde la clave que nos permitirá asimilar el sentimiento trágico de la vida: el ser racional que necesita una repuesta lógica al porqué de su existencia y de su mundo. Por tanto, necesita lo imposible.

       La razón necesaria es sólo una ficción pasional de un ser arbitrariamente racional. Ni la existencia del ser, ni el mundo en el que se ve inserto, poseen un sentido o un destino. Es más, lo cierto es que la nada posee más justificación racional que el ser, y éste lo sabe. Esa es la gran tragedia: el hombre que se asombra ante su condición existencial, a la vez que encuentra un sentido mucho mayor en la propia nada.

      II.- Vulgo.doc

      La facilidad con la que nos vemos sumergidos, el llanto que nace demasiado atormentado, y el viento que se lo lleva todo, todo... Es tan fácil describir una vida encadenada al dolor por su acción, por su noble acción. Tan fácil que nos sometemos a ese pensamiento y no nos permitimos el lujo de amarrarnos a los sentimientos que logran hacer del hombre un soñador, un maldito soñador que se pierde en sus misterios, que renuncia de lo superfluo y ridículo en pos de un amor necesario. 

      Andamos casi cabizbajos, avergonzándonos de esas sábanas del vulgo que nos intentan atrapar, e incluso estrangular. Hablamos de ese vulgo una y otra vez, como si fuera un simple riachuelo que todo lo engulle, que no atiende al camino y, lo que es más, que se jacta de poder modelar tal camino a sus anchas. El vulgo se arrastra sobre el suelo que pisan los sabios, ensuciándolo. Lo ensucia de tal modo que el sabio resbala, cae y grita impotente al cielo, tal y como yo lo hago. Pero el filósofo mira ese suelo y busca en su consuelo al culpable de la horrible atrocidad, mientras que el poeta, pese a ser sabio también, grita y llora al unísono, nunca mirando hacia abajo, siempre al cielo o a un horizonte infinito. El poeta se siente desvalido, triste y desamparado. Sólo puede recurrir a su sombra, a esa majestuosa y vital imagen que al vulgo tanto atormenta. Sois vosotros mismos, poetas, los que os atrevéis a analizaros, pero desde una cierta lejanía. ¡Cuan bella es vuestra sombra, que es capaz de unirse a la otra magnífica sombra de Dios!. El vulgo presiente la existencia de ese hermano mayor, de esa infame esencia que no es capaz de describir. Pero él sigue con su rostro firme y vacilante a la vez. No cambia su mirada y no tiene la suficiente valentía de preguntar si será o no demacrada.

      Pero...¿quién lo ha creado?, necesito con urgencia que alguien me indique el ente que se molestó en saciar su sed de vida...¡y qué vida!. Que lástima de vida. Es una vida que no siente el dolor del semejante, que no le importa la desgracia de ser hombre, que ignora el carácter ilimitado de la existencia. Pues nosotros no existimos cual simple ave que, pese su grácil y libre vuelo, está encadenada a un vivir sin espejo. Nosotros sí que tenemos cada uno nuestro útil espejo. ¡Qué lastima de vulgo!, muy pocas veces es capaz de sacar ese espejo que se halla escondido en su chaqueta y utilizarlo debidamente. Casi todo el espacio es aprovechado por un viejo monedero. Ese monedero es el que le aporta al vulgo su sentido, por lo que el espejo casi ha quedado olvidado, ¡tan tristemente olvidado!, en el fondo del bolsillo.

      I. ¿Por qué yo, aquí y ahora? José Simón Marín

      Arrojado por una innecesaria necesidad. Una afirmación que se nos presenta como la contradicción más aberrante y, por ello, como la más trágica y cierta. El ser se haya expuesto a comprender el grado de ambigüedad al que él mismo se enfrenta cuando decide plantearse la última cuestión:¿por qué yo, aquí y ahora?. El ser se hace propiamente ser cuando se concibe a sí mismo como tal, es decir, cuando se reconoce como existente. No puede enfrentarse y luchar contra sí mismo y, a decir verdad, no puede equipararse a la nada. La nada es el fin del ser, pero además sólo el ser, en cuanto ser, puede llegar imaginativamente a aproximarse al significado de la nada. 

      La comprende e incluso la interpreta, pero no puede poner remedio alguno a su inminente advenimiento. Ha trascendido de tal forma que se propone, por pura necesidad, recoger el sentido de la nada. No puede claudicar ante la existencia de una conciencia innecesaria. Si la siguiente pregunta no tiene respuesta, el ser se haya irremediablemente en la encrucijada de su irrelevancia: ¿Por qué el ser y no más bien la nada?, preguntaba Heidegger. Es la eterna duda del hombre, un problema de difícil solución. Hemos sido arrojados cruelmente a la existencia, y nadie nos ha concedido el beneficio de la opción. Arrojados a la existencia desde el arbitrio más inconcebible para que podamos gritar de rabia ante la impotencia de nuestra condición ilógica. Es precisamente en ese último detalle donde se esconde la clave que nos permitirá asimilar el sentimiento trágico de la vida: el ser racional que necesita una repuesta lógica al porqué de su existencia y de su mundo. Por tanto, necesita lo imposible.

       La razón necesaria es sólo una ficción pasional de un ser arbitrariamente racional. Ni la existencia del ser, ni el mundo en el que se ve inserto, poseen un sentido o un destino. Es más, lo cierto es que la nada posee más justificación racional que el ser, y éste lo sabe. Esa es la gran tragedia: el hombre que se asombra ante su condición existencial, a la vez que encuentra un sentido mucho mayor en la propia nada.

      II.- Vulgo.doc

      La facilidad con la que nos vemos sumergidos, el llanto que nace demasiado atormentado, y el viento que se lo lleva todo, todo... Es tan fácil describir una vida encadenada al dolor por su acción, por su noble acción. Tan fácil que nos sometemos a ese pensamiento y no nos permitimos el lujo de amarrarnos a los sentimientos que logran hacer del hombre un soñador, un maldito soñador que se pierde en sus misterios, que renuncia de lo superfluo y ridículo en pos de un amor necesario. 

      Andamos casi cabizbajos, avergonzándonos de esas sábanas del vulgo que nos intentan atrapar, e incluso estrangular. Hablamos de ese vulgo una y otra vez, como si fuera un simple riachuelo que todo lo engulle, que no atiende al camino y, lo que es más, que se jacta de poder modelar tal camino a sus anchas. El vulgo se arrastra sobre el suelo que pisan los sabios, ensuciándolo. Lo ensucia de tal modo que el sabio resbala, cae y grita impotente al cielo, tal y como yo lo hago. Pero el filósofo mira ese suelo y busca en su consuelo al culpable de la horrible atrocidad, mientras que el poeta, pese a ser sabio también, grita y llora al unísono, nunca mirando hacia abajo, siempre al cielo o a un horizonte infinito. El poeta se siente desvalido, triste y desamparado. Sólo puede recurrir a su sombra, a esa majestuosa y vital imagen que al vulgo tanto atormenta. Sois vosotros mismos, poetas, los que os atrevéis a analizaros, pero desde una cierta lejanía. ¡Cuan bella es vuestra sombra, que es capaz de unirse a la otra magnífica sombra de Dios!. El vulgo presiente la existencia de ese hermano mayor, de esa infame esencia que no es capaz de describir. Pero él sigue con su rostro firme y vacilante a la vez. No cambia su mirada y no tiene la suficiente valentía de preguntar si será o no demacrada.

      Pero...¿quién lo ha creado?, necesito con urgencia que alguien me indique el ente que se molestó en saciar su sed de vida...¡y qué vida!. Que lástima de vida. Es una vida que no siente el dolor del semejante, que no le importa la desgracia de ser hombre, que ignora el carácter ilimitado de la existencia. Pues nosotros no existimos cual simple ave que, pese su grácil y libre vuelo, está encadenada a un vivir sin espejo. Nosotros sí que tenemos cada uno nuestro útil espejo. ¡Qué lastima de vulgo!, muy pocas veces es capaz de sacar ese espejo que se halla escondido en su chaqueta y utilizarlo debidamente. Casi todo el espacio es aprovechado por un viejo monedero. Ese monedero es el que le aporta al vulgo su sentido, por lo que el espejo casi ha quedado olvidado, ¡tan tristemente olvidado!, en el fondo del bolsillo.

      Allí jamás se llora. Francisca Piedra Martín

       
      Pregunto asiduamente ¡Dios! con brío.
      La mente permanece tan desierta…
      No percibe ninguna puerta abierta
      que me conforme en este desvarío.

      Mi corazón dormido en el estío
      no despertó. Jamás estuvo alerta.
      Por eso ahora mi alma como muerta
      busca consuelo, y todo está vacío.

      Después surge una luz, ¡una grandeza!
      Me aferro a Ti, Señor; mi vida implora
      que halle alguna razón que dé certeza;

      que allí surgirá otra nueva aurora,
      que aquí todo fue simple sutileza
      y lágrimas. Allí jamás se llora.

      Allí jamás se llora. Francisca Piedra Martín

       
      Pregunto asiduamente ¡Dios! con brío.
      La mente permanece tan desierta…
      No percibe ninguna puerta abierta
      que me conforme en este desvarío.

      Mi corazón dormido en el estío
      no despertó. Jamás estuvo alerta.
      Por eso ahora mi alma como muerta
      busca consuelo, y todo está vacío.

      Después surge una luz, ¡una grandeza!
      Me aferro a Ti, Señor; mi vida implora
      que halle alguna razón que dé certeza;

      que allí surgirá otra nueva aurora,
      que aquí todo fue simple sutileza
      y lágrimas. Allí jamás se llora.

      El oro de las tumbas. Entrevista a Ángel de Utrera


      ENTREVISTA AL ESCRITOR ALMERIENSE ÁNGEL DE UTRERA TRAS LA APARICIÓN DE SU ULTIMA NOVELA PUBLICADA:

      “ EL ORO DE LAS TUMBAS”    Augusto Fuentes conversa con el escritor.



      AUGUSTO FUENTES.-  Nuestra primera pregunta es: ¿Qué nos dice respecto al título del libro?


      ÁNGEL DE UTRERA.-   Schliemann descubrió oro en las tumbas reales de Mecenas; de ahí se infiere…


      A.F.   ¿Qué es eso de eminente doctrinario de la Universidad de Arkham (Miskatonic), que es lo primero con que tropezamos en la solapa del libro, donde suele presentarse al autor?

      A.U.   Se trata de una broma literaria y al mismo tiempo un homenaje a la memoria de H.P. Lovecraft y conjuntamente de E. A. Poe, que con su obra socavaron los falaces cimientos de la democracia americana, coartada del país más agresivo y violento de la historia. Respecto a lo de “doctrinario”, podemos decir que en el caos social en el que vivimos urge hacer afirmaciones de carácter apodíctico cuando nos referimos a las cosas de orden espiritual. Por otra parte, los textos están ahí y un legítimo interés puede conducir a ellos a los que, sinceramente, buscan y se buscan a sí mismos en medio de esta magna empresa de distracción que es la sociedad moderna. Podemos convenir hablando en términos teológicos que la distracción es el pecado contra el Espíritu Santo, aquel que no se perdona. Porque esta escrito: “¡Velad!”


      A.F.  Pero esos textos a los que aludes, ¿qué son?; ¿de qué tratan?


      A.U.  Son textos de carácter espiritual. No olvidemos que la literatura, propiamente hablando, es una degradación de los textos litúrgicos. El Quijote, por ejemplo, en aspectos muy puntuales, es una parodia del Evangelio, más que de los supuestos libros de caballería; aunque se trata de una parodia de la que el mismo Cervantes, que era una persona extremadamente religiosa, no fuera plenamente consciente. España ha sido secularizada completamente y sus tradiciones deliberadamente destruidas hasta el extremo de que estamos a punto de perder nuestra propia identidad. Esa agresión ideológica secular de ese laicismo que empieza a transformarse en una ideología que se impone por la política, y que se ha convertido en enemigo de la Tradición y del Espíritu, por no hablar de la religión. Son palabras del cardenal Ratzinger, hoy Benedicto XVI.


      A.F.  Volviendo a la literatura. ¿Por qué un cuarto libro cuando te hemos oído expresar con frecuencia que todo cuanto puede expresar un hombre de nuestros días cabe en tres?


      A.U.  En realidad se trata del tercero de una unidad que iba a ser tetralogía, y que circunstancias adversas han impedido que se escribiera. “Relatos de la existencia y de la vigilia”, título spengleriano, fue un compendio previo de esa tetralogía. Por otra parte, siempre hemos afirmado que se es autor de una sola obra siempre que ésta, en su necesidad y autenticidad, exprese una especie de necesidad orgánica.

      A.F.  ¿Tú te sientes expresado en estas obras que te debemos?

      A.U.    En ellas no hablo de mí ni de mi vida “personal”, que no niego tener. ¿A quién que no haya perdido el respeto de sí mismo y de su propia decencia le puede interesar la vida personal de nadie? Ya decía Platón que la obra del poeta es el reflejo de los prejuicios e ideales imperantes ... y que no habla a la parte mejor del alma, sino a los instintos y a las pasiones, a las que espolea, y que el poeta incapacita al alma para distinguir lo importante de lo que no lo es, pues representa las cosas según el fin que en cada caso persigue; a causa de esta relatividad la poesía corrompe nuestros juicios estimativos. Sin embargo, poetas en el sentido elevado de esta palabra son Dante y Shakespeare, por ejemplo, y no esa gente para quien los marineros son las alas del amor, etc… y podemos seguir haciendo la misma pregunta que Platón nos dejó formulada en Las Leyes: “Padres,¿consentiréis que vuestros hijos sean educados por los caprichos de un poeta?”.- El propósito que he tenido al escribir mi obra es el de hacer al hombre más humilde y más identificado con su propia esencia. Vivimos, como dijo Heidegger, en la ‘época de la política absoluta’; esto es, de la mentira absoluta, aunque algunos, todavía, somos conscientes de que el mal es la imposibilidad de lo imposible, a pesar de que no dejemos por esto de sufrir sus consecuencias. Pero si le quitamos la humildad al hombre desaparecen todas las virtudes de las que su propio orgullo se glorifica y son quitadas a quien verdaderamente pertenecen.

      La literatura “rectamente entendida”, como he dicho antes, no es sino una degradación y una parodia de los textos sagrados; sin embargo, el más grande de todos los escritores, que por su propia grandeza e inspiración constituye una afirmación doctrinal de dichos textos es William Shakespeare, quien, como persona espiritual, no creía en el azar, reconoce la operación de la Providencia en los seres humanos que traslada a sus obras, y sabía, por otra parte, que la limitada razón del hombre carece de poder de “justificas los medios de obrar de Dios”; y en sus obras, como hace decir al Rey Lear, acaba tomando sobre sí el misterios de las cosas, como si fuese un espía de Dios, que, al percibir la justicia de los procedimientos de la Providencia obliga a la justicia poética a coincidir con la Justicia Divina. Pero ¿quién comprende hoy en día nada de esto, cuando se ha consumado la destrucción de la Tradición, de nuestra espiritualidad y de nuestra misma patria (la tierra de nuestros padres)? Ni siquiera es capaz de advertir los dos aspectos esenciales bajo la que se ha realizado: por un lado, bajo el aspecto de una revolución de formas legales que introduce en nuestras leyes el espíritu de la subversión y de la rebelión; y por otro lado, bajo el aspecto llamado “cultural”, en que ese oximorón de la cultura oficial consagra el espíritu subversivo de las más perversas ideologías como cultura, como si la subversión y la conspiración tuvieran exclusivamente un aspecto estético. Y subversión y progreso lo acepta como cultura la propia inconsecuente e ininteligible derecha sin que parezca enterarse de nada una vez que ha perdido de vista sus propios valores que ya hasta parece desconocer por completo. Pues, cuando se escucha en boca de los jefes de partido cursilerías tales como las de “patriotismo constitucional”, o que “Europa no es un club cristiano” …, “la alianza de civilizaciones”, “el derecho a la felicidad” … hay que echarse a reír por no llorar.



      A.F.  Sin embargo, hasta ahora, por lo que nosotros sabemos, tus libros – excepto contadas personas de excepción – han pasado completamente desapercibidos.


      A.U.  “Quod scripsi, scripsi” Aunque ante el temor de que puedan ser víctimas de un auto de fe por esa invariante castiza española de destruir libros, los he puesto a buen recaudo enviándolos a las principales bibliotecas de Europa, ya que no me importa tanto la conspiración del silencio que padezco, como que en algún momento de un nuevo ciclo, puedan formar parte del germen de algo mejor. Nada hemos de esperar de los tiempos en que vivimos, conocemos perfectamente la recompensa que el paciente mérito recibe del hombre indigno, y no ignoramos tampoco quién mueve los hilos de lo que en su aspecto más ingenuo y vanidoso aparece como el artífice de la subversión bajo el aspecto de progreso. Vemos lo que vemos … pero detrás de todo eso hay algo más que sólo podemos conjeturar …

      Respecto a mí mismo, como escritor me honra suficientemente que el nombre de un amigo dilecto vaya estampado junto al mío. El juicio de las generaciones futuras, ante el cual estará nuestra obra desnuda, lo ignoraremos siempre; sin embargo, tendré en alta estima a todo aquel a quien mi obra haya redimido de los falsos principio y lo haya hecho aproximarse al Principio divino. Algún día no lejano, presenciaremos la venganza del Cielo y debemos estar preparados, como dijo Shakespeare, para que el Juicio de los cielos no nos mueva a compasión. Y con esto creo que basta por hoy. Lo demás está escrito.


      A. F.  Y nosotros te agradecemos que nos haya iluminado con tus conocimientos superiores, tu exquisita cortesía, suprema elegancia y distinción, propia de un aristócrata del espíritu.

      El oro de las tumbas. Entrevista a Ángel de Utrera


      ENTREVISTA AL ESCRITOR ALMERIENSE ÁNGEL DE UTRERA TRAS LA APARICIÓN DE SU ULTIMA NOVELA PUBLICADA:

      “ EL ORO DE LAS TUMBAS”    Augusto Fuentes conversa con el escritor.



      AUGUSTO FUENTES.-  Nuestra primera pregunta es: ¿Qué nos dice respecto al título del libro?


      ÁNGEL DE UTRERA.-   Schliemann descubrió oro en las tumbas reales de Mecenas; de ahí se infiere…


      A.F.   ¿Qué es eso de eminente doctrinario de la Universidad de Arkham (Miskatonic), que es lo primero con que tropezamos en la solapa del libro, donde suele presentarse al autor?

      A.U.   Se trata de una broma literaria y al mismo tiempo un homenaje a la memoria de H.P. Lovecraft y conjuntamente de E. A. Poe, que con su obra socavaron los falaces cimientos de la democracia americana, coartada del país más agresivo y violento de la historia. Respecto a lo de “doctrinario”, podemos decir que en el caos social en el que vivimos urge hacer afirmaciones de carácter apodíctico cuando nos referimos a las cosas de orden espiritual. Por otra parte, los textos están ahí y un legítimo interés puede conducir a ellos a los que, sinceramente, buscan y se buscan a sí mismos en medio de esta magna empresa de distracción que es la sociedad moderna. Podemos convenir hablando en términos teológicos que la distracción es el pecado contra el Espíritu Santo, aquel que no se perdona. Porque esta escrito: “¡Velad!”


      A.F.  Pero esos textos a los que aludes, ¿qué son?; ¿de qué tratan?


      A.U.  Son textos de carácter espiritual. No olvidemos que la literatura, propiamente hablando, es una degradación de los textos litúrgicos. El Quijote, por ejemplo, en aspectos muy puntuales, es una parodia del Evangelio, más que de los supuestos libros de caballería; aunque se trata de una parodia de la que el mismo Cervantes, que era una persona extremadamente religiosa, no fuera plenamente consciente. España ha sido secularizada completamente y sus tradiciones deliberadamente destruidas hasta el extremo de que estamos a punto de perder nuestra propia identidad. Esa agresión ideológica secular de ese laicismo que empieza a transformarse en una ideología que se impone por la política, y que se ha convertido en enemigo de la Tradición y del Espíritu, por no hablar de la religión. Son palabras del cardenal Ratzinger, hoy Benedicto XVI.


      A.F.  Volviendo a la literatura. ¿Por qué un cuarto libro cuando te hemos oído expresar con frecuencia que todo cuanto puede expresar un hombre de nuestros días cabe en tres?


      A.U.  En realidad se trata del tercero de una unidad que iba a ser tetralogía, y que circunstancias adversas han impedido que se escribiera. “Relatos de la existencia y de la vigilia”, título spengleriano, fue un compendio previo de esa tetralogía. Por otra parte, siempre hemos afirmado que se es autor de una sola obra siempre que ésta, en su necesidad y autenticidad, exprese una especie de necesidad orgánica.

      A.F.  ¿Tú te sientes expresado en estas obras que te debemos?

      A.U.    En ellas no hablo de mí ni de mi vida “personal”, que no niego tener. ¿A quién que no haya perdido el respeto de sí mismo y de su propia decencia le puede interesar la vida personal de nadie? Ya decía Platón que la obra del poeta es el reflejo de los prejuicios e ideales imperantes ... y que no habla a la parte mejor del alma, sino a los instintos y a las pasiones, a las que espolea, y que el poeta incapacita al alma para distinguir lo importante de lo que no lo es, pues representa las cosas según el fin que en cada caso persigue; a causa de esta relatividad la poesía corrompe nuestros juicios estimativos. Sin embargo, poetas en el sentido elevado de esta palabra son Dante y Shakespeare, por ejemplo, y no esa gente para quien los marineros son las alas del amor, etc… y podemos seguir haciendo la misma pregunta que Platón nos dejó formulada en Las Leyes: “Padres,¿consentiréis que vuestros hijos sean educados por los caprichos de un poeta?”.- El propósito que he tenido al escribir mi obra es el de hacer al hombre más humilde y más identificado con su propia esencia. Vivimos, como dijo Heidegger, en la ‘época de la política absoluta’; esto es, de la mentira absoluta, aunque algunos, todavía, somos conscientes de que el mal es la imposibilidad de lo imposible, a pesar de que no dejemos por esto de sufrir sus consecuencias. Pero si le quitamos la humildad al hombre desaparecen todas las virtudes de las que su propio orgullo se glorifica y son quitadas a quien verdaderamente pertenecen.

      La literatura “rectamente entendida”, como he dicho antes, no es sino una degradación y una parodia de los textos sagrados; sin embargo, el más grande de todos los escritores, que por su propia grandeza e inspiración constituye una afirmación doctrinal de dichos textos es William Shakespeare, quien, como persona espiritual, no creía en el azar, reconoce la operación de la Providencia en los seres humanos que traslada a sus obras, y sabía, por otra parte, que la limitada razón del hombre carece de poder de “justificas los medios de obrar de Dios”; y en sus obras, como hace decir al Rey Lear, acaba tomando sobre sí el misterios de las cosas, como si fuese un espía de Dios, que, al percibir la justicia de los procedimientos de la Providencia obliga a la justicia poética a coincidir con la Justicia Divina. Pero ¿quién comprende hoy en día nada de esto, cuando se ha consumado la destrucción de la Tradición, de nuestra espiritualidad y de nuestra misma patria (la tierra de nuestros padres)? Ni siquiera es capaz de advertir los dos aspectos esenciales bajo la que se ha realizado: por un lado, bajo el aspecto de una revolución de formas legales que introduce en nuestras leyes el espíritu de la subversión y de la rebelión; y por otro lado, bajo el aspecto llamado “cultural”, en que ese oximorón de la cultura oficial consagra el espíritu subversivo de las más perversas ideologías como cultura, como si la subversión y la conspiración tuvieran exclusivamente un aspecto estético. Y subversión y progreso lo acepta como cultura la propia inconsecuente e ininteligible derecha sin que parezca enterarse de nada una vez que ha perdido de vista sus propios valores que ya hasta parece desconocer por completo. Pues, cuando se escucha en boca de los jefes de partido cursilerías tales como las de “patriotismo constitucional”, o que “Europa no es un club cristiano” …, “la alianza de civilizaciones”, “el derecho a la felicidad” … hay que echarse a reír por no llorar.



      A.F.  Sin embargo, hasta ahora, por lo que nosotros sabemos, tus libros – excepto contadas personas de excepción – han pasado completamente desapercibidos.


      A.U.  “Quod scripsi, scripsi” Aunque ante el temor de que puedan ser víctimas de un auto de fe por esa invariante castiza española de destruir libros, los he puesto a buen recaudo enviándolos a las principales bibliotecas de Europa, ya que no me importa tanto la conspiración del silencio que padezco, como que en algún momento de un nuevo ciclo, puedan formar parte del germen de algo mejor. Nada hemos de esperar de los tiempos en que vivimos, conocemos perfectamente la recompensa que el paciente mérito recibe del hombre indigno, y no ignoramos tampoco quién mueve los hilos de lo que en su aspecto más ingenuo y vanidoso aparece como el artífice de la subversión bajo el aspecto de progreso. Vemos lo que vemos … pero detrás de todo eso hay algo más que sólo podemos conjeturar …

      Respecto a mí mismo, como escritor me honra suficientemente que el nombre de un amigo dilecto vaya estampado junto al mío. El juicio de las generaciones futuras, ante el cual estará nuestra obra desnuda, lo ignoraremos siempre; sin embargo, tendré en alta estima a todo aquel a quien mi obra haya redimido de los falsos principio y lo haya hecho aproximarse al Principio divino. Algún día no lejano, presenciaremos la venganza del Cielo y debemos estar preparados, como dijo Shakespeare, para que el Juicio de los cielos no nos mueva a compasión. Y con esto creo que basta por hoy. Lo demás está escrito.


      A. F.  Y nosotros te agradecemos que nos haya iluminado con tus conocimientos superiores, tu exquisita cortesía, suprema elegancia y distinción, propia de un aristócrata del espíritu.

      29 may. 2013

      Vieja nueva estampa. Mayte Ruíz Ceballos


      Ahí está. La cabeza sobre el pliegue de la falda; testigo de mis idas y venidas. Siempre en el mismo ángulo como una bola, acurrucada. No conoce las noches ni los días, los meses, las semanas: Se detiene el tiempo y le arrastra la vida. Tez morena, nariz afilada, ojos verdes como el oro de mi tierra. A penas puedo contemplar su rostro cuando de nuevo baja su mirada. Allí ha encontrado refugio en lo más íntimo de su falda. Algún día tengo que tocar ese tejido confidente y compañero, aliado del pasado enmarañado de recuerdos. Con qué rapidez pasa el tiempo cuando mira atrás y pone nombre a esas caras tan queridas y entrañables. Parece como si fuera ayer, incluso, ahora mismo. Levanta su mano para acariciarlas. La realidad le devuelve a la conocida estampa. Atrás quedaron sudores, amarguras, sueños y desencantos. Su tierra, su gente y su pasado de añoranzas. Es entonces cuando contemplo su mirada. El brillo en sus ojos, algún secreto de ayer con el que jugaba y soñaba. Y la ilusión le devuelve la vida arrastrada. Qué suerte la mía. Aprovecho el minuto fugaz que me regala. Y me pregunto por qué llegó a adueñarse del ángulo que no conoce de días, meses y semanas. No se sabe. Una de esas historias que abundan en la nada de una tierra rica y tan tristemente explotada. Sacó su pequeño hato y emprendió el vuelo, como tantos otros, sin rumbo, ni horizontes ni dinero. Qué tristeza levantarse cada día sin las caras de la gente amada; sin el blanco de las paredes encaladas; sin el calor que a su piel alimentaba. Y se detiene: tanto esfuerzo y sacrificio sin recompensa pagada. María baja su mirada.

      Toca tierra y mira a los que pasan. Todos corren y con prisas bajan. El rutinario trasiego de la vida misma al pie de su falda. Cuántos pasos ha contado desde su rincón acurrucada. Pasos que marcan la soledad de su mirada. Rostros desconocidos que la interpelan desde el anonimato. Y no se cansa. Es el vaivén de las olas de su tierra. En la arena van quedando esas pisadas marcadas. El mar las arrastra, las borra sin piedad. Pero ahí quedan, en lo profundo de su alma. No sabe quién es el que pasa. Se turnan. Un niño,un joven, una anciana. Es lo mismo. El que trabaja, la que estudia o el que canta. Todos bajan y descienden a lo profundo de la mísera entraña. Allí se encuentran con las prisas, el agobio y las tardanzas. Nadie habla y se cruzan las miradas. Es el mundo de abajo. Otro mundo, otra estampa. Y una imagen solidaria. Todos esperando, en la misma barca. Puertos buscados o encontrados, alguna vez deseados. Ella mientras tanto, sigue arriba como una bola, ajena a lo que pasa. No conoce el trasiego allá donde ya no llega su mirada. No sabe lo que por allá abajo pasa. Se ha extendido una línea entre dos mundos. Son dos abismos diferentes el de arriba y el de abajo. Una línea que marca y que se pacta. Nada es gratis. Ella también paga: en su mundo no hay agobio ni trasiego ni tardanza. Su vida resulta de un estar ahí acurrucada. Una y otra vez cuenta. Cuántos pasos, cuántas miradas. Cuántas historias y todas calladas. Un suspiro, toma aire, ahí está: una sonrisa amable y cercana. Y el deseo de que vuelva mañana. María baja de nuevo su mirada.

      Y mi testigo calla. Y calla cuando observa a los que surgen de la entraña. Y de nuevo la estampa. Rostros y pasos y huellas y miradas. Todos suben sacudiéndose el lastre de la nada. Abajo quedan el agobio, las prisas y la barca. Aromas inconfundibles que dejan su huella cansada. La vida misma al pie de su falda. La lucha continua por encima de la ralla. No hay línea en tierra llana. Se sabe alma gemela, los mismos deseos, las mismas esperanzas y el paso del tiempo que borra y no perdona. Qué diferente se contempla todo desde arriba, a pesar de estar en un rincón parada. La tierra, el sol, los árboles, la casa encalada que en su imaginación se estampa. Y sin prisas. Ella no sabe lo que es el tiempo, se ha parado su reloj y su vida transcurre marcada por el trasiego de los que suben y bajan. Un lugar privilegiado desde el que contempla el vaivén de las olas. Se aproxima a la orilla y a las huellas de sus propias pisadas. Sabe que esa estación no es nueva. La eligió desde su llegada. Allí se atrincheró con la esperanza puesta en su mañana. Con la mirada de ilusión de quien se levanta y comienza, una senda, un camino, una etapa. No pretende cambiar de vía. Allí arriba. Un lugar céntrico. Su falda vuela con la brisa que mece suavemente su orilla. Hace frío. Al menos lo siente. Las estaciones también vuelan. Y sus huesos se resienten. Pronto empezará el invierno. Los cartones, las castañas, las bufandas y el abrigo. María suspira. Está en el centro. Una ciudad inmensa e infinita. Su historia, su presente y lo que queda por vivir corre la misma suerte que el lugar que la acogió y la mimó durante tantos años. Por hoy lo deja. Mañana estará de nuevo ahí atrincherada en el rincón de Sevilla. María levanta la cabeza y busca con su mirada un apoyo, una mano amiga. Se descubre de nuevo sola. El nombre de la estación la acompaña. Y guarda en su memoria la estampa: el metro de Madrid. Regresa a casa, las luces de la ciudad la orientan. María levanta su mirada